
Entrados ya en otoño, la seccion de senderismo del Club Montisonense de Montaña ha organizado una ruta a los lagos del parque Natural de Neouvielle, en el valle francés de . Se trata de un recorrido circular por algunos de los lagos mas famosos y bellos del parque, donde podremos encontrar multitud de senderos de todas las dificultades.
El grupo que partió de Monzón estuvo compuesto por una treitena de montañeros y montañeras de todas las edades, todos con muchísimas ganas de conocer este lugar tan mágico y bello. Nos esperaban mas de dos horas de camino hasta el aparcamiento de Oredon, un gran lago represado que en otoño muestra sus carencias hídricas ya que apenas ha llovido y es un embalse de regulación.

La mañana se ha presentado muy fresca, apenas tres grados cuando nos colgábamos las mochilas en los hombros. No nos importa, ya que en breve cruzaríamos la presa y nos dirigimos a una ladera boscosa donde enseguida se gana altura por medio de lazadas. Los pinos son enormes y muy longevos, pero entre ellos algunos rayos de sol comienzan a calentarnos la espalda. Menos mal que hace un día radiante, porque sino nos pelaríamos de frío.
A menos de una hora la pendiente se suaviza mucho y comienza un ligero descenso en busca de los Laquettes, un grupo de tres lagunas consecutivas que enseguida hicieron las delicias del grupo, puesto que sus remansadas y cristalinas aguas tienen un encanto especial. Al fondo se alza el pico Ramougn, una cima que supera los tres mil metros y que debe su fama a su dificultad y su esbeltísima silueta.
Reemprendemos la marcha rodeando el lago Aumar por el norte, así a medida que giramos vemos cómo las montañas reflejan sobre el agua, en especial el majestuoso Pico Neouvielle, que da nombre al parque y que hasta ahora permanecía oculto. Menudo paisaje tan espectacular, sobre todo al llegar a la orilla Este donde repetimos la foto de grupo.

Solamente nos falta subir al collado de Estoudou, abrazando con nuestro recorrido el Parque Natural. Desde el collado las vistas son abrumadoras, mil metros por encima del valle de Aure donde los densos bosques de abetos y pinos se ven salpicados de serbales repletos de bayas rojas, abedules , hayedos y castaños que empiezan a cambiar de color. La brisa comienza a soplar y decidimos que es hora de bajar a los coches mientras atravesamos el bosque de nuevo hasta el lago Oredon.
Hoy hemos recompensado a nuestros sentidos con una dosis incalculable de buenas sensaciones. Luz, aire puro, agua, naturaleza salvaje y una increíble biodiversidad hacen de Neouvielle un lugar único en los Pirineos. Un pequeño paraíso que nos une a nuestros vecinos de Francia.

