La instalación es una manifestación propia del arte conceptual, que surgió en los años 60. Hasta ese momento el arte estaba formado por objetos: pinturas, esculturas o dibujos, principalmente. Frente a ellos esta nueva práctica abarcaba los más variados materiales y las más diversas disciplinas, fotografías, videoarte, sonidos, olores, performances… todo lo que el artista decidiera incluir. Las Instalaciones, producto de distintas ideas, trataban de modificar un espacio para ofrecer una experiencia inmersiva y sensorial, en la que el espectador era a la vez arte y parte. A partir de esa época el Arte Conceptual se ha integrado y dominado en el panorama de la plástica contemporánea. Basta pensar en las instalaciones de la sala de turbinas de la Tate Modern, mundialmente aclamadas, con nombres tan egregios como Anish Kapoor, Olafur Eliasson o Juan Muñoz o ahora mismo Tracey Emin.

Siguiendo esta línea, Steve Gibson presenta una instalación exenta, en medio de la sala, con doce figuras humanas en proceso de hundimiento, en un metafórico mar de plásticos. Las tres figuras principales sobre tres podios, en los que una se tapa los ojos, otra se cubre los oídos y la tercera pide silencio, están relacionadas con los tres monos sabios de la religión sintoísta japonesa. Tradicionalmente significaban no ver el Mal, no oírlo y no decirlo, aunque actualmente también se entienden como una inhibición de la actitud, frente a las situaciones injustas de la vida, como una forma de rendición al sistema. Y es en este último sentido que Gibson quiere que se perciban.
El artista, nacido en Liverpool, elabora habitualmente sus esculturas con cartón, un material humilde y cercano que desechamos, alejado de los mármoles o bronces de la escultura clásica. En el video que acompaña a las esculturas, explica que para él su obra se gesta a través del dibujo, de los que vemos algunos ejemplos: unos personajes maravillosos, totalmente perfilados, realistas, en los que no busca la belleza de los rasgos, sino la autenticidad de los seres, su verdadera esencia.
Se trata de una exposición sólida, muy bien armada, con un concepto claro, contundente y social, que aboga por la lucha consciente en un mundo en un inasumible proceso de degradación medioambiental.
Se podría hablar mucho más de esta magnífica muestra, pero resultaría redundante, pues esta muy bien expresado todo en la hoja de sala y en el video: véanla, disfrútenla y piénsenla.



1 comentario
Que buena presentación de un artista como Steve Gibson. Vivo lejos de Barbastro pero no me faltan las ganas de ir. ver esta exposición. Gracias por tan acertada crítica