Por Javier Hernández Cordero
Manuel Arauz era, ante todo, un barbastrense de pies a cabeza.
Su vínculo con su ciudad natal siempre estuvo presente a lo largo de su vida, y su compromiso se reflejaba en cómo hablaba y sentía Barbastro, llevándola consigo allá dónde fuera, manteniendo una estrecha relación con sus amigos de toda la vida y volviendo a ella cada vez que le era posible.
Durante su paso por la política local pudo expresar su vocación de servicio para con la ciudad que le vio nacer y destacó por una continua inquietud e interés, desde su puesto de concejal, por el apoyo e impulso en proyectos e iniciativas, trabajando siempre con un espíritu de colaboración con el objetivo de lograr el bienestar colectivo.
Era un “solucionador de problemas” y un organizador nato. Ningún inconveniente u obstáculo quedaba sin respuesta si se lo proponías, buscando siempre una solución y llevándola a cabo de manera eficaz.
En definitiva, un hombre que hizo del amor a su pueblo una de sus señas de identidad, que sirvió honestamente y a quien recordaremos con el afecto y cariño que supo darnos como siempre, sin pedir nada a cambio.



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de qué falleció..