Fernando Caballero, presidente de la Asociacion de Artistas «Libélula», y el grupo de teatro Trotamundos del Cinca Medio recibieron el domingo, en el intermedio del Concierto de Navidad celebrado en el Auditorio San Francisco, los Premios Monzón Extiende Cultura que concede el Patronato de Cultura a personas y entidades que se han significado por su ánimo colaborador a título altruista o por su actividad cultural. O por ambas cosas.
La cita con la banda municipal La Lira, la Coral Montisonense y el grupo folklórico «Nuestra Señora de la Alegría» colgó en el Auditorio el cartel de no hay billetes. El repertorio común: los villancicos y las canciones navideñas.
Marisa Mur, concejal de Cultura, y Javier Vilarrubí, concejal de Festejos, entregaron el premio a Caballero. El segundo destacó del galardonado su creatividad, su constancia y su predisposición a «echar una mano» al Ayuntamiento en cualquier programación cultural. Caballero ha dirigido dos o tres ediciones de «Arteria», la Feria de Arte Contemporáneo, y encabeza las delegaciones culturales del hermanamiento con Muret, entre otras cosas.
José Manuel Baena y Lula Montañés, representantes de la compañía de teatro, recibieron el premio de manos de la alcaldesa, Rosa María Lanau. Este es un texto de presentación de Trotamundos:
A mediados de 2001, un grupo de montisonenses aficionados al teatro se arremolinaron en torno a Nines Alegre, gran enamorada de las tablas, y empezaron a ensayar y preparar pequeñas obras que animaban los eventos más dispares. A principios de 2002 se constituyeron en asociación cultural y unos meses después se presentaron en el teatro Victoria con «El compromiso», un libreto de humor de poco más de veinte minutos. Se les vieron maneras, hicieron reír a «su» público y se lo ganaron para siempre. Al año siguiente se atrevieron con «El cianuro, ¿sólo o con leche?», de Juan José Alonso Millán, y a nadie le quedó duda de que había nacido una compañía teatral con recorrido: Trotamundos del Cinca Medio.
Siguieron «Amor entre oliveras» (un pequeño entretenimiento ambientado en Monzón), y la encumbrada «Hombres», con la que participaron en el Festival Paco Rabal de Águilas (Murcia). Luego, por razones personales, de estudios y trabajo, vino una laguna de un par de años, y «Trotamundos» rechitó con las escenificaciones del Homenaje a Guillem de Mont-Rodón y las de El Bautizo del Alcalde, y también con los primeros frutos de la Escuela de Teatro.
En 2010 Trotamundos «explota» y estrena dos obras: «Un trono templario», versión libre de la estancia del niño-rey Jaime I en el castillo de Monzón y las pugnas por el trono de la nobleza aragonesa, y «Aquí no paga nadie», de Darío Fo. Con la primera cumplieron sobradamente, y con la segunda se consagraron.
Hicieron reír al respetable (cosa nada fácil, por cierto) y confirmaron la progresión. Al año siguiente, como si de una reválida se tratase, llevaron a escena «Fuera de quicio», de José Luis Alonso, y el Victoria se rindió ante la tropa dirigida por Lula Montañés, y redondearon la temporada colaborando con Jesús Arbués en la escenificación de «Sombras nada más», montaje motivado por la conmemoración del centenario de la muerte de Joaquín Costa.




