En algunas ocasiones la etimología juega con el significado de las palabras y nos envuelve en redes caprichosas trazadas por el tiempo y el uso de las personas. Es el caso de la palabra verbena que nos evoca una fiesta prolongada casi hasta el amanecer en la que el baile es protagonista. También es el nombre milenario que se otorga a esta planta modesta de porte que frecuenta lugares intervenidos por el ser humano.
Si para aquellos oficiantes romanos la verbena (la planta) era sagrada sería porque ya se conocían sus virtudes. Curiosamente entre las principales propiedades de esta planta figura ser una estimulante del sistema parasimpático, que lejos de excitar y enervar como hace la fiesta y el baile, induce a la relajación y a la depresión de toda excitación. Sería planta de más ayuda para los que sufren la molestia de vivir próximos a una verbena, su ayuda podría evitar pasar una noche de insomnio, o al menos llevar con menos amargura los excesos de ruido producidos por los que rompen el silencio de la noche. Pero al igual que el exceso de verbena (fiesta) puede producir efectos no deseados, también hay que recordar que la acción de la verbena (planta) tiene sus contraindicaciones. Y es que no hay nada gratuito, todo pasa factura cuando no hay mesura.
Os deseo que disfrutéis a vuestra manera de las fiestas patronales de Barbastro, ( u otras verbenas).
http://rocayflor.blogspot.com.es/

