El Real Zaragoza sufrió una importante derrota por 4-0 en su visita a Mendizorroza en lo que supone una parada en seco después de la gran dinámica que había aupado a los de Popovic a la zona de playoff de ascenso a la Liga BBVA con una afición entregada al equipo.
Es cierto que el Real Zaragoza sigue en esa sexta plaza, pero ahora las distancias son más cortas con la Ponferradina a tan sólo dos puntos de los maños y el impresionante Leganés a tiro de un partido. Hace una semana todo parecía de color de rosa y los aficionados zaragocistas miraban más hacia el Girona, el Betis y el Valladolid que hacia los que venían por abajo pero el partido frente al Alavés ha devuelto a todo el mundo a la tierra.
Y es que el choque de los de Popovic fue realmente malo. Se puede discutir el planteamiento del técnico con la novedosa introducción de William José en once o la exclusión del mismo de un Vallejo que venía rindiendo a muy buen nivel. Sin embargo, más allá de estilos de juego o de sistemas, el partido frente al Alavés careció de una tensión competitiva que los vitorianos sí explotaron al máximo. El Real Zaragoza no compitió y lo acabó pagando. El Deportivo Alavés era consciente de lo importante que era una victoria en casa para poder seguir en la zona tranquila aprovechando el pinchazo de muchos de los equipos de abajo en una Liga Adelante que ya está abriendo brecha entre la zona alta y la zona baja, algo que no sucedió la pasada campaña.
Pero, volviendo al Real Zaragoza, ahora lo más importante para el equipo afincado en La Romareda es cambiar la dinámica lo antes posible en la vuelta a su feudo después de dos semanas alejado de él. Las visitas a Sabadell y Vitoria se han saldado con un bagaje de un punto y ningún gol a favor, por lo que Popovic tiene mucho que analizar y trabajar esta semana con el objetivo de darle un vuelco a una situación que, como suele suceder en los equipos más poderosos de la categoría, ya está generando las primeras críticas al equipo. Ya se sabe, del blanco al negro sin pasar por tonos grises.
De este modo, el técnico del conjunto maño tiene que recuperar a futbolistas fundamentales como Borja Bastón en la punta de ataque. El delantero lleva dos jornadas sin marcar y, lo que es más preocupante, sin ofrecerle al equipo ese trabajo de presión sin balón y de ofrecer soluciones cuando lo tienen sus compañeros que tanto se valoraba en semanas anteriores. Esto, unido a la vuelta de jugadores importantes como Basha y la más que esperada inclusión de Natxo Insa después de su inesperada suplencia en Mendizorroza, hace que el equipo deba ofrecer en vivo a su afición el fútbol que esperan frente al Llagostera con el único objetivo de la victoria para superar esta minicrisis por la que está pasando.



