Tuvieron que pasar dos años para poder disfrutar de nuevo de la comparsa de gigantes y cabezudos, el pasado 4 de septiembre.
Al verla de nuevo, caímos en la cuenta de que las cabezas de los gigantes habían sufrido en 2018 lo que sería una “gran reparación”, porque al tratarse de material efímero, cartón pintado y madera, les afecta especialmente el polvo, la humedad o el roce, que producen daños constantes y si no se reparan, terminan por perderse.
Nuestros gigantes ya tienen unos años, los reyes católicos, los nuevos, fabricados por la Industria Juguetera Recacha de Zaragoza se estrenaron en las fiestas de 1954, pero la otra pareja es mucho más antigua, ya aparecen en una foto de Gallifa a comienzos del siglo XX en las inmediaciones de la estación del tren, por lo que, como mínimo, tiene cien años y un valor incalculable.[1]
María Maza

La última reparación la efectuó la barbastrense María Maza, licenciada en Bellas Artes por la Universidad de Salamanca. Desarrolla habitualmente actividades, como pintar, dibujar, dar clases o colaborar en infinidad de actividades culturales, motivo por el cual se le propuso la reparación de las cabezas de los cuatro gigantes.
Según refiere, nunca había trabajado ni restaurado figuras de cartón y mucho menos cabezudos, pero tenía conocimientos de restauración, por haber aprendido con Fernando Valverde. Una vez que tuvo las cabezas en su estudio-taller, esperó a que llegara el buen tiempo para ponerse a trabajar, ya que la temperatura alta ayuda al secado.

Calcula que la restauración duró casi dos meses, finalizando un poco antes de las fiestas, por lo que en el ayuntamiento había bastante nerviosismo, pensando que no iban a llegar, pero, finalmente, las entregó el día 1 de septiembre, cuando tuvo la seguridad de que estaban en condiciones de salir en el pasacalles del día 4.
Restauración de las “cabezas reales”
Lo primero fue valorar el estado de las cabezas, que era bastante malo. Se encontró con muchos repintes, fracturas y desprendimientos del estuco, moho y pérdidas de cartón, como en la corona de la reina católica, el agujero en la barbilla del rey antiguo o la falta de consistencia de la parte superior de su cabeza. También comprobó que los reyes católicos eran de serie, fabricados en dos mitades grapadas usando moldes, pero los reyes antiguos eran de una pieza, se habían fabricado superponiendo capas de papel de estraza pegadas con cola y cuando habían tenido el bulto, lo habían estucado y pintado.

Una vez hecho el diagnóstico, María intentó poner las piezas en estado original, es decir, que quitó los añadidos, capas de pintura, unos remiendos de escayola, que aumentaban su peso y las desequilibraban, y clavos puestos para sujetar el cartón fracturado. Tuvo que decaparlas y quitar buena parte del estucado, que luego hubo que restablecer y lijar. Los reyes antiguos necesitaron más reparación, ya que además del exterior, reponiendo el cartón, estucando y pintando, interiormente puso una capa de fibra de vidrio para consolidarlas, en una actuación no agresiva, que se podría retirar sin causar daños, siguiendo los criterios actuales de restauración, porque la parte superior de las cabezas estaba muy deteriorada como consecuencia del tornillo que fija sus coronas metálicas. A la reina católica le reconstruyó parte de la corona, pues le faltaba una parte y le añadió una cruz de Santiago para darle la dignidad que le corresponde a una reina. Para rellenar y reconstruir las zonas perdidas, utilizó papel, cola blanca y estuco para cubrir.
Una vez estucadas con escayola y lijadas, vino el pintado con acrílicos y para concluir, les aplicó una capa de barniz satinado para subir un poco el color y evitar que brillaran demasiado. Comentaba que no utilizó casi el rojo, porque es el color que peor aguanta la luz, en cambio, el marrón es el mejor. La actuación de María se limitó al cartón, el estuco y la pintura, no interviniendo en pelucas, coronas metálicas o indumentaria. Y cuando finalizó el trabajo, devolvió las cabezas al ayuntamiento, donde las fijaron a los bastidores de madera y vistieron a los reyes para salir el día 4 de septiembre de 2018.
Una mirada atrás ….
El pasacalles del día 4 de septiembre de 2022
Como ya se ha mencionado, se esperaban estas fiestas con muchas ganas y alegría, después de dos años de pandemia y de pasar mucho miedo ante esta nueva enfermedad especialmente grave. Para el pasacalles del día 4, el ayuntamiento contrató a Alboroto Producciones, de Albacete, que es una productora y promotora de conciertos, espectáculos teatrales y eventos, que contó con María Maza para organizar y dirigir la comparsa de gigantes y enanos, que es como se la conocía anteriormente.

María refiere, que para las fiestas solía irse de vacaciones, así que poco sabía del asunto, pero se tuvo que poner al día rápidamente; como dice ella “yo aprendo rápido”. No solo le preocupaba la falta de experiencia, sino que además hubo un relevo de los cuatro portantes de los gigantes, como ya escribió Ángel Huguet,[2] sólo continuó por este año el que hacía de suplente para enseñar a los recién llegados, que han sido muy bien acogidos por el resto de la comparsa y se han compenetrado rápidamente. Según cuenta María, alguno de los nuevos portantes, al bajar la calle junto a la catedral el primer día iba resoplando, porque era la primera vez y se notaba la pendiente y el peso, unos 50 kg. cada gigante.

Y para colmo, era el primer pasacalles después de dos años sin fiestas, por lo que acudimos mucha gente con ganas. Se encargó de repartir los cabezudos a los críos y tuvo que “leerles la cartilla” cuando el cabezudo Drácula empujó al torero y del golpe se estropeó un poco; les dijo que los cabezudos, los gigantes o los pasos de Semana Santa son un patrimonio de todos los barbastrenses y que es un bien que hay que conservar, porque piensa que el trato que se dispensa a gigantes y cabezudos es un poco laxo. Para María una comparsa supone el desorden, que los niños tomen la calle y representa lo feo y lo deforme, que asusta a los niños, pero todo se tolera en estos días de fiesta; entre otras cosas, recuerda que había un chico al que el cabezudo asignado le daba miedo, así que hubo que tranquilizarlo antes de salir del ayuntamiento.
Se encargó de organizar todos los días la comparsa, dirigirla y hasta ser el apoyo logístico, llevándoles alguna pertenencia y, sobre todo, agua para los esforzados portantes. El Dragón Belaín es el que abre el desfile de la comparsa y como los que lo manejan tienen mucha experiencia, le ayudaron bastante a dirigir el movimiento, sobre todo Salvador Cereza, que le indicaba, entre otras cosas, donde parar y cuando seguir.
Para manejar aquella “troupe”, María pidió prestado un pito a la Policía Municipal, pero finalmente le resultó más cómodo hacerlo a golpe de silbido, que para eso había aprendido a silbar con mucha potencia. Aunque le ha resultado bastante difícil y ha pasado algunos apuros, comenta que ha disfrutado mucho y que lo repetiría en cuanto se lo propusieran.

Nos sorprendió gratamente la cantidad de gente y niños que ha acompañado a la comparsa cada día, que actualmente es muy variada. La componen el dragón Belaín, los gigantes y los cabezudos del ayuntamiento, los gigantillos de los barrios, los gigantes de la Peña Ferranca y algunos cabezudos fabricados por los propios niños. Fue un espectáculo estupendo verles salir de la plaza del ayuntamiento con la charanga correspondiente y todo el público acompañando hasta el final.
Dos veces los vimos cruzar los puentes, que tiene mucho encanto. El día 5 el del Amparo, con una multitud que llenaba Corona de Aragón y el puente, y el día 8 pasando por el del Portillo, con un poco menos de gente, porque había otras actividades simultáneas y ya se estaban terminando las fiestas. Fue estupendo recobrar las fiestas mayores, todo el mundo las estaba esperando, porque es una forma de creer que hemos superado la pandemia, nos hemos volcado en todas las actividades y los aficionados a los gigantes y cabezudos hemos podido disfrutar de sus paseos por la ciudad, siempre complicados, porque al salir desde el Ayuntamiento, indefectiblemente hay que bajar primero y volver a subir al concluir, con ese aspecto estupendo que les dio María Maza en su restauración del año 2018, que ya habíamos olvidado.
[1] Para más datos ver http://www.grupo7.com/barranque1/cabezudos.htm
[2] Para más datos ver https://rondasomontano.com/revista/175639/miguel-merino-se-separa-de-la-comparsa-de-gigantes/,





