Crecí como tantos otros niños de mi generación maravillados por los documentales de la naturaleza ibérica ‘El hombre y la tierra’ del sin par Félix Rodríguez de la Fuente que sembró la simiente del amor a los animales y el respeto al medio ambiente.
Como periodista conocí al barbastrense David Gómez Samitier que en una entrevista a doble página para Heraldo de Huesca tras haberle concedido la Diputación Provincial de Huesca el galardón ‘Félix de Azara’ me reconocía sentirse discípulo del otro Félix. David era un hombre íntegro, que amaba la naturaleza y en especial a las aves carroñeras. Un genial fotógrafo que vive en sus libros de grandes dimensiones. Una escultura en el parque de La Mina de Barbastro lo recuerda. Y lo lloran en Naval, el pueblo de su mujer, y en Bierge donde guardan muchas de sus fotografías. La sierra de Guara era su patria.
La memoria de David me viene a la cabeza ahora que tengo que escribir un predecible obituario para otro hombre íntegro y bueno, que vivía como pensaba y pensaba como vivía: entregado a la preservación y divulgación de la naturaleza del Alto Aragón. Me refiero al montisonense José Damián Moreno Rodríguez, coordinador hasta que la enfermedad lo retiro, del área medioambiental 19 del Somontano de Barbastro.
Hoy ha fallecido a los 57 años, dejando viuda, dos hijos y legión de compañeros, amigos y conocidos que lo tratamos y lamentamos su prematura muerte. Y he dicho antes predecible obituario porque Damián ha muerto de ELA, la cruel enfermedad incurable y que va atrofiando su cuerpo. No así tu espíritu, que en el caso de Damián era indomable.
Conozco bien esta enfermedad, mi padre falleció por ella, y antes Fernando Abarca, Nané, que dejó un libro ‘El pájaro de rayas’ en el que narra con qué entereza afrontó esta letal enfermedad postrado desde su cama.

Recomendé a Damián su lectura cuando me comunicó que padecía ELA. Me viene abajo con la noticia. Damián fue una de las primeras personas a las que llamé cuando iniciamos el proyecto de realizar una revista impresa con el nombre de Ronda Somontano. Lo había entrevistado en alguna ocasión por los libros monográficos (siete en total) sobre flora y fauna que había publicado en el Cinca Medio, La Litera o Somontano. No me unía más relación con él que la estrictamente profesional, pero decidí marcar su número y contarle el proyecto y pedirle que sería de gran valía que nos hablara de la fauna que habita nuestro querido Somontano. No dudó ni un segundo. Y fielmente cumplía su encargo. Su generosidad y pasión por lo que hacía era tal que consciente de las limitaciones de su enfermedad nos remitió una remesa de artículos para ir publicando ya que él ya podría enviar más.
Me sorprendió también su entrega y su amor por lo que hacía. Un domingo se coló una paloma malherida en nuestra casa. No sabíamos cómo actuar. La colocamos en una caja e inconsciente de mí se me ocurrió llamar a Damián para que me indicara sobre cómo actuar. Seguramente otro la hubiera echado en un contenedor, le hubiera retorcido el cuello, pero Damián mando a una patrulla de APN para que la llevaran al centro de recuperación de la Alfranca. Creo que entre esos agentes que vinieron a buscarla, estaba Damián. Así era.
También nos llamó emocionado cuando en 2023 habían liberado a una raposa herida por un cepo de caza furtiva en Alquézar.
O cuando liberó en un milano negro, que había sido tratado tras su rescate en una balsa de purines, en el Encuentro Familiar de la Asociación Sonrisas Azules, Verdes y Naranjas en el recinto ferial de Barbastro en 2021.
Así era Damián.
Mi mujer y compañera Ruth me insistió en hacerle una última entrevista, que no llegué a consumar. Siempre liado en mil quehaceres cuando lo realmente importante se te escurre por los dedos de la mano mientras le das al teclado. Lástima.
¿Qué hubiera dicho Damián en esa entrevista? Sin duda hubiera descrito a un hombre humilde, como el buen sabio, un apasionado por su trabajo, y por preservar el medio natural, pero sobre todo por darlo a conocer a las nuevas generaciones. Su trabajo como APN lo compatibilizó con la divulgación, ora escribiendo, ora dando conferencias, casas nido para pájaros, o con las visitas guiadas que realizaba con los colegios al río o a distintos parajes. Estoy seguro que para alguno de esos niños, Damián fue nuestro Félix Rodríguez de la Fuente.
En nuestra comarca ha dejado impronta no sólo en los artículos publicados en Ronda Somontano, sino en la creación de un jardín botánico en Enate y en un futuro museo etnológico del guardabosques que sería una pena no siguiera adelante.
El malogrado alcalde de Azara, Santos Larroya, le encargó un estudio sobre la fauna autóctona y la creación de un sendero didáctico que pese a haberlo entregado no se ha materializado. Era su espinita clavada.

Damián no ganó el Félix de Azara pese a que méritos no le faltaron. Hubiera sido un bonito broche a su trayectoria. Sí en cambio el Gobierno de Aragón le rindió un homenaje este año por su jubilación en la entrega de los Premios de Medio Ambiente, donde participaba como jurado.
El PP de Monzón lo ha postulado para ser premio Monzón Extiende Cultura en 2025.
Y la Feria del Libro Aragonés (FLA) le guardará un minuto de silencio este domingo a las 18.00 en un acto de reconocimiento que tenían previsto. Más adelante, la ciudad que le vio nacer hace 57 años le rendirá un homenaje institucional.
De momento, mañana en la FLA podremos disfrutarlo adquiriendo su último libro Vertebrados del Casco Urbano de Conchel, Monzón y Selgua”.
Su funeral será este domingo a las 16.00 en la catedral de Santa María del Romeral de Monzón.
Descansa en paz y gracias por tanto.


