Volverán los tambores, bombos y timbales
a sonar en nuestra ciudad.
Sacaremos túnicas, capas y cíngulos de nuevo.
Las medallas lucirán en nuestros pechos
y saldremos a procesionar.
Las procesiones con sus pasos y sus cofrades recorrerán las calles,
iluminando con velas y faroles las noches,
en silencio y soledad,
que solo los tambores romperán.
Este año lo celebraremos en la intimidad
pero el que viene la gente volverá a inundar la ciudad.
Resistiremos, no nos rendiremos y lo conseguiremos.
¡Animo hermanos cofrades!

