Ayuntamiento de Huesca/Diócesis de Huesca
Una misa presidida por el obispo de Huesca, Julián Ruiz, en la Catedral, este martes ha marcado el inicio de la inauguración. Posteriormente, la alcaldesa de la ciudad, Ana Alós, ha descubierto la placa del nuevo centro expositivo de Huesca . La casa del fundador de la comunidad de las Hermanitas de los Ancianos Desamparados, Saturnino López Novoa, ya es casa museo.
Saturnino ejerció de canónigo de la Catedral de Barbastro y fundó esta congregación, y las Siervas de María en Huesca. La que fue su casa en la capital durante 30 años, ubicada en la Plaza Lizana, recoge hoy la vida y obra del canónigo. «Se ha querido recrear en una vivienda, su despacho, oratorio y las distintas dependencias que conformaban su casa habitual», ha explicado el delegado de Patrimonio de la Diócesis de Huesca, José María Nasarre.
¿Quién fue el P. Saturnino?
Sacerdote y fundador de la Congregación de las Hermanitas de los Ancianos Desamparados. Nace en Sigüenza (Guadalajara) en 1830 y muere en Huesca en 1905.
Su relación con estas tierras del Alto Aragón.
En su infancia quedó huérfano de madre y fue acogido por unos tíos, residentes en Berlanga de Duero (Soria), desde donde marchó en 1854 a Barbastro, con un tío suyo, D. Basilio Gil y Bueno, que había sido nombrado Vicario Capitular de esa Diócesis. Al ser nombrado su tío Obispo de Huesca (1862-1870), se trasladó con él a nuestra ciudad y permaneció a su servicio como secretario.
Su actividad intelectual y pastoral en Barbastro
Párroco de la Catedral.
Secretario del Obispado, profesor del Seminario y canónigo.
Escribió la Historia de la muy noble y muy leal ciudad de Barbastro y descripción geográfico-histórica de su Diócesis (2 vols., Barcelona Pablo Riera, 1861; reeditada en 1981 por la Sociedad Mercantil y Artesana de Barbastro), que le valió el merecido nombramiento de académico correspondiente de la Real Academia de la Historia.
Su apostolado en Huesca
Fruto de una sólida formación eclesiástica iniciada en el seminario de Sigüenza y posteriormente la obtención de los títulos de Licenciado y Doctor en Teología en el Seminario de Toledo, así como su entrega y generosidad en su vida sacerdotal, en Huesca dejó una destacada impronta en beneficio de las clases más necesitadas.
Funda la Casa de Estudiantes Pobres.
Funda la Casa Asilo para Niñas.
Funda la rama femenina de las Conferencias de San Vicente de Paúl.
Propicia la instalación en Huesca de las Hermanitas de los Pobres (francesas) y de las Siervas de María.
A petición del Ayuntamiento, realizó informes de la situación de pobrezay necesidad que sufrían numerosos oscenses.
Su puerta y su casa, en el nº 12 de la plaza Lizana, fue lugar de encuentro donde los pobres participaban de su generosidad y caridad sacerdotal.
Profesor del Seminario Conciliar y mecenas del mismo.
Confesor de órdenes religiosas.
Canónigo Chantre de la Santa Iglesia Catedral.
La fundación de las Hermanitas de los Ancianos Desamparados
Ya en Barbastro conoció a algunas jóvenes, procedentes de distintos lugares de España, que apuntaban la vocación religiosa y desde Huesca siguió tutelando su formación religiosa. Con ese primitivo grupo, en el que estaba la que sería la primera Madre General de la Congregación de las Hermanitas, Santa Teresa Jornet Ibars, fundó en Barbastro la gran obra de su vida, que con el carisma de la caridad, núcleo de la vida cristiana, esta Congregación, extendida hoy por numerosos pueblos y ciudades de España y del mundo, acogen y sirven a los ancianos. En el Alto Aragón tiene acogidos ancianos en Barbastro, Jaca y Huesca.
Numerosas obras de carácter religioso y organizativo escribió para la formación espiritual de las primeras comunidades de Hermanitas, que ya en vida fueron abriendo sus casas de acogida en bastantes poblaciones de España y América.
Con el tiempo, la Asociación de Católicos de Valencia, su arzobispo y el obispo D. Francisco García López facilitaron a D. Saturnino medios y apoyos suficientes para lo que inicialmente era un Instituto de Hermanitas se convirtiera en Congregación, que se establecería en Valencia, sede desde entonces de la Casa General, a donde serían llevados desde Huesca los restos de D. Saturnino en 1912.


