El futuro y presente del trabajo pasa sin duda alguna por la Inteligencia Artificial. Y es responsabilidad de todos (empresas, administraciones públicas, sociedad…) el ponerla al servicio de las personas para que la IA sea un copiloto ideal de las mismas y del potencial de esta sociedad. Para que todos podamos alcanzar aún mayores niveles de bienestar.
La IA, como no puede ser de otra manera y sucedió en el pasado en otras revoluciones, está transformando nuestro mercado laboral, nuestras relaciones laborales, nuestra vida personal. Mirando al pasado, diría que se dará la desaparición de puestos de trabajo, pero también la aparición de otros; se producirá una mayor eficiencia y eficacia de la productividad… por ejemplo, según datos recientes del informe Global Workforce of the future de The Adecco Group, según los trabajadores encuestados en él, la IA les supone un ahorro de tiempo de casi una hora extra al día que emplean en otras actividades más creativas o que requieren de un pensamiento más estratégico.
Este aumento de la eficiencia y productividad dará lugar a que las personas hagamos lo que debe sernos propio: imaginar, crear, pensar… Con lo que es lógico pensar que esos nuevos puestos de trabajo y la reorientación de otros irán en este sentido. Nos centraremos en tarea más creativas, estratégicas.
Se puede decir que durante la revolución industrial la “maquinaria” (1774), en vista a los resultados, se puso al servicio de las personas y la potencialidad de la sociedad. Ya que, como consecuencia de la revolución industrial, la “maquinaria” aumentó brutalmente la capacidad productiva, transformando la sociedad, tal y como era hasta ese momento conocida, transformando los canales de comunicación, de transporte, etc. Entonces se empezó a hablar de jornada laboral. Y en algún momento, con el movimiento obrero, a cuantificar esa jornada en 8 horas diarias. Tal vez, de una manera “tosca” se puede decir que, la revolución industrial nos trajo bienestar, en la media que cambió la “tracción animal y humana” por la maquinaria, y trajo más tiempo para las personas. Y más recientemente, si bien, también un tiempo pretérito se empezó a construir los Estados de Bienestar (salud, educación, pensiones).
Son momentos de la historial trascendentales. Puntos de inflexión que han marcado la historia. Sin duda de impacto muy diferente al que supuso el paso de la prehistoria a la historia con la aparición de la escritura. Si bien el momento que vivimos ahora en un futuro podría ser conocido como el paso de la historia a la “posthistoria”. La IA puede suponer una transformación de la sociedad equiparable al de la escritura. ¡¡Será mucho decir!!
Lo que sí me queda meridianamente claro, y a corto plazo, es que la aparición de la IA en nuestro día a día, va a requerir del reciclaje de ciertos roles, y que la formación continua cobra de nuevo una especial importancia para el desarrollo competencial. Tanto para la potenciación de competencias que ya tenemos, como del desarrollo de nuevas competencias.
A mi juicio aún estábamos inmersos en los cambios que nos trajeron las llamadas en su momento “nuevas tecnologías”. Globalización, digitalización… Y estábamos en estas cuando ha llegado la IA. La clave para poner al servicio de la sociedad la tecnología está en todos nosotros (como usuarios) y especial peso tendrán los legisladores y los empleadores. Mi esperanza es que en un tiempo futuro se pueda decir, aunque sea de una manera “tosca”, que la IA nos ha traído a la sociedad un mejor bienestar y a los individuos nos ayudó a ser más felices.


