El ingeniero y empresario Javier de Peñaranda sumó el sábado un nuevo título a su dilatado currículo profesional. Se trata del nombramiento de ‘Hijo adoptivo de Monzón’, un nuevo cargo, de carácter honorífico, sentimental y con el que el Ayuntamiento le ha querido trasladar todo su agradecimiento por la dimensión económica y sociocultural que supuso la creación en 1940 de la fábrica Hidro Nitro Española (HNE), principal pulmón industrial de la comarca.
El nombramiento se produjo en la sesión plenaria del 28 de noviembre del Ayuntamiento a iniciativa del equipo de Gobierno PP y PAR y ayer en el Auditorio de San Francisco, como explicó la alcaldesa Rosa María Lanau, se dio «calor y cercanía al acuerdo plenario por el que se le reconoce su implicación en la ciudad y en su desarrollo industrial y social».
El homenaje, que se une al ya celebrado en el preámbulo de las pasadas fiestas de San Mateo de Monzón cuando Peñaranda fue nombrado ‘Pregonero de honor’, reunió a numeroso público, autoridades, trabajadores y ex empleados de esta importante industria, miembros de la comunidad educativa salesiana -que fundó el padre del homenajeado en 1952 para dar educación a los hijos de los trabajadores-, así como vecinos. El consejero de Industria Arturo Aliaga no pudo asistir y en su lugar estuvo el director general de Industria, Javier Navarro.
Incluso la presidenta del Gobierno de Aragón, Luisa Fernanda Rudi, que se encuentra en el congreso del PP en Sevilla, envió un fax de reconocimiento a su figura y al trabajo de HNE «buque insignia de Monzón y provincia, que ha generado numerosos puestos de trabajo y ha sido vivero industrial de la comarca. El Gobierno de Aragón le traslada la esperanza y confianza que tiene en HNE».
El acto incluyó la actuación del grupo Divertimento que interpretaron tres piezas mientras se proyectaba un audiovisual de la trayectoria de HNE, desde la colocación de la primera piedra, los trabajos en las estaciones hidroeléctricas de Barasona, la inauguración del Colegio Salesianos, la puesta en servicio de los hornos de ferroaleaciones, que lo convirtieron en potencia mundial, o hasta la más reciente inauguración del último de sus hornos de ferromanganeso, a cargo del presidente del grupo Ferroatlántica, Vicente Villar Mir.
Después la alcaldesa Lanau y el teniente de alcalde, Javier Vilarrubí, le hicieron entrega de un pergamino con el título de ‘Hijo adoptivo’ y le colocaron una medalla de la ciudad. El último regalo sería el colofón del acto, el descubrimiento de un busto en piedra del homenajeado.
La alcaldesa Rosa María Lanau aseguró «que no se puede conocer el Monzón actual sin la historia de Hidro Nitro» y que la implantación de esta fábrica en 1940 «multiplicó por 1.000 la faceta industrial de Monzón. Sus puestos de trabajo fueron una revolución para Monzón y se ramificación atrajo a otras industrial».
Javier de Peñaranda, que estuvo arropado por su esposa, hermano y familiares, aseguró sentirse «verdaderamente abrumado. No sé por qué se me hace este homenaje porque siempre me tocó cumplir con mi deber que era estar en Monzón. Tengo que dar las gracias al Ayuntamiento de Monzón y a la dirección de la empresa».
Tras glosar con jocosidad los avatares de esta fábrica, desde su funcionamiento ya operativo en 1945, la perforación de roca por presos de la Guerra Civil en Barasona («a los que se les pagó una gran cantidad y muchos se quedaron trabajando aquí», explicó) para traer agua hasta la planta de Monzón, la construcción de las centrales hidroeléctricas, la adquisición por Ferroatlántica, o la función social de los Salesianos, Peñaranda concluyó su discurso gritando: «Desde el fondo de mi corazón, viva Monzón».




