José Huerva, párroco de Monzón y el ecónomo de la diócesis de Barbastro-Monzón, se distingue por su sinceridad y contundencia a la hora de hablar sobre el conflicto de los bienes religiosos entre el obispado altoaragonés y leridano. Huerva conoce este litigio perfectamente y lo ha seguido muy de cerca desde que fue nombrado párroco de la iglesia catedral de Santa María del Romeral en 1995.
La diócesis de Lérida cuenta en su haber con dos obras de la parroquia de Monzón, una predela que se colocaba sobre el altar de la catedral y el retablo de san Antón.
Huerva valora muy positivamente el informe realizado por la Fiscalía de Huesca sobre el que apoya la concesión del exequátur solicitado por la diócesis de Barbastro – Monzón aunque considera que el nacionalismo catalán pone trabas a la resolución del conflicto. «Es una buena noticia porque de alguna manera clarifica que esas piezas son nuestras, pero pienso que no vamos a ganar gran cosa. Si el litigio fuera con Soria o con Burgos ya estaría solucionado, pero aquí nos encontramos con que la iglesia catalana está muy emponzoñada con la cuestión del nacionalismo y han movido a las masas. Todo lo que reivindicamos nosotros parece que es un ataque contra Cataluña», afirma.
El párroco de Monzón tiene claro que este enfrentamiento entre las dos diócesis tiene como perdedor a la Iglesia. «Del juicio de Lérida vinimos con una pena muy grande en el corazón porque parece que no seamos Iglesia. Esto ha creado divisiones y a la gente le crea muchas perplejidades. Si no se hace justicia entre nosotros, ¿de quién se puede esperar la justicia?. Está demostrado con documentación que las piezas son nuestras y la cosa está más clara que el agua. Yo comprendo que ellos les tengan cariño pero una vez que la devuelvan podemos hablar de lo que haga falta. Pero es muy lamentable esta situación y a mí me duele en el corazón, porque va contra el evangelio que predicamos. Esto no es del agrado de nadie».
Huerva afirma que su comunidad de feligreses «no entiende» este litigio «de ninguna manera». «Yo sí que lo entiendo porque me he criado en Cataluña y he vivido allí veinte años y sé como piensan. Está muy mezclado el sentimiento de nacionalismo y de Iglesia y eso no deja de ser un neopaganismo. Todas estas comedias la gente sencilla no las entiende. Se preguntan: ¿Si la iglesia no obedece las sentencias vaticanas a quién obedeceremos?. Si la obediencia fuera injusta pues bueno, pero es una cosa tan evidente, y se han quedado con una cantidad de patrimonio enorme que no estaba documentado y que pertenecía a esta zona del Pirineo, …Pues al menos lo que está documentado, que es bien poca cosa, es de justicia que lo devuelvan, por decoro. Si fueran mínimamente generosos, pero es muy difícil pedir generosidad y justicia al nacionalismo, siempre están reivindicando».
Huerva también reflexiona sobre el derecho de usucupación esgrimido por Lérida para retener las piezas en su museo. «Afirman que han mantenido y conservado las piezas durante muchos años pacíficamente. Pues no tantos años porque el Museo Diocesano de Lérida lo constituyeron a prisa y corriendo en el año 1995 porque veían que esto se les escapaba. Son muchas cosas que no son de caridad cristiana y a mí me duele».
Además el párroco advierte de que esta situación está creando un clima de malestar entre dos comunidades «que han sido hermanas desde hace mil años y que han pertenecido a la misma diócesis». Esta situación la ha vivido el propio mosén, en sus clases como profesor de Antropología teológica en un instituto universitario de ciencias religiosas y teológicas para laicos en Lérida. «Hasta las relaciones entre los curas se van enfriando. Y a mí en medio de mis clases algunas personas me han sacado este tema y yo jamás he seguido nunca el hilo. Nosotros siempre nos hemos portado de una manera seria y honrada sin sacar las cosas de contexto. Pero en Cataluña se ha soliviantado a la gente, se les ha jugado una mala pasada diciéndoles que nos queremos llevar una cosa suya. Es una jugada sucia».
El mosén de Monzón confía en que al final la justicia acabará por imponerse aunque considera que habrá que esperar mucho tiempo. «El proceso será largo, pero al final la verdad y la razón siempre se imponen. Pero claro si van poniendo recursos por la vía civil como el que han puesto los Amigos del Museo de Lérida pueden marear la perdiz quince años más, pero a la larga tendrán que ceder porque la verdad no tiene más que un camino. Ellos juegan con la posibilidad de que nos aburrimos y nos olvidamos del tema, pero el obispo o los obispos que vengan mantendrán este tema porque es una cuestión de justicia».




