La asociación médica Martínez Vargas del Hospital de Barbastro entregará el jueves 9 de febrero una beca al médico residente de este centro sanitario Jesús Santaliestra para investigar sobre el ICTUS y los medios más eficaces para atajarlo en sus primeras horas que son clave para evitar el desarrollo de esta enfermedad cerebral que provoca parálisis.
La beca está dotada con 3.000 euros y en su labor, el doctor Santaliestra contará con la colaboración del neurólogo José María Herrea que será su tutor. El objetivo del estudio es que la unidad de ICTUS del Hospital de Barbastro, en marcha desde hace un año, pueda recabar datos entre los pacientes para mejorar su atención.
El acto de entrega de esta beca tendrá lugar en el salón de actos del Hospital de Barbastro el próximo jueves a las 9.00.
El doctor Roberto Aznar, presidente de la asociación que lleva el nombre del ilustre pediatra barbastrense, señaló que con esta beca se pretende «potenciar la unidad de ICTUS del Hospital, coordinar los datos recogidos e intentar poner en marcha el tratamiento precoz para que la actuación sea en las tres primeras horas de producirse».
El 90% de los casos de ICTUS está provocado por falta de riego, ya sea por un trompo o porque una arteria se cierra, y en un menor grado por hemorragias. También se le conoce como infarto cerebral. Esta dolencia es la primera causa de discapacidad y genera más mortalidad que la enfermedad de alzheimer. Las unidades especializadas permiten recuperar al 30% de los afectados pero para ello se debe llevar a cabo una rápida actuación que no supere las seis horas desde que se detecta el ICTUS.
Los ICTUS se pueden detectar cuando el paciente nota un descenso de la fuerza y movilidad de una parte de su cuerpo y también genera dificultades del habla e incluso perder la capacidad de hablar. Además también afecta a la visión y al oído.
Según el Grupo de Estudios de Enfermedades Cerebrovasculares de la Sociedad Española de Neurología (SEN) cada año se diagnostican unos 120.000 casos en España. Y más del 60% de los pacientes sufren secuelas durante el resto de su vida.
La alternativa a esta enfermedad es un tratamiento precoz que puede salvar muchas vidas.





