La asociación barbastrense Petronila y el historiador Bizén D’o Río rindieron en la tarde del jueves un sentido, meritorio y emotivo homenaje al popular doctor, humanista y divulgador del patrimonio altoaragonés José Cardús (Huesca 1908-Barbastro 1982) en manos de su viuda Margarita Cosculluela.
El Aula Magna de la UNED se abarrotó de los antiguos vecinos y amigos del doctor Cardús, persona muy querida tanto en Huesca como en la ciudad del Vero por su trabajo como ginecólogo y por sus múltiples artículos sorbe arquitectura medieval, patrimonio y turismo en el Alto Aragón en el semanario local «El Cruzado Aragonés» y en «Heraldo de Aragón».
Pilar Marín y Ángel Gombáu, presidenta y secretario de la asociación Petronila, recordaron la etapa barbastrense del doctor Cardús y entregaron a su viuda y ayudante Margarita una placa conmemorativa como regalo de cumpleaños ya que este viernes cumplía 78 años.
Bizén D`o Río, quien fuera amigo de la familia Cardús Llanas, y discípulo del humanista oscense, glosó toda su trayectoria tanto como prestigioso médico en Alemania, Méjico, Huesca y después en Barbastro, como la de investigador, arqueólogo, etnólogo y promotor del turismo altoaragonés.
Entre sus logros D’ o Río destacó que su bonhomía le llevó a salvar a muchos paisanos del horror del holocausto nazi, ayudo a parir a numerosas mujeres del Alto Aragón, levantó la primera clínica ginecológica de la provincia en Huesca. Mientras que de su faceta como investigador y divulgador del patrimonio monumental, D`o Río señaló que Cardús fue junto a un pequeño grupo de personas el impulsor de la rehabilitación por parte del Estado del castillo de Loarre, el creador del Instituto de Estudios Altoaragoneses y después el de Instituto de Estudios Sigenenses, descubridor del acueducto romano de Quicena, de la cueva del Toro en Badiello y divulgador de los castillos, ermitas, escudos y casas solariegas, así como de otros lugares con encanto e interés del Alto Aragón.
«Fue un gran humanista que Aragón debe recordar porque abrió el camino y nos inició a muchos y llevó el nombre de Aragón, su historia y geografía fuera de nuestras fronteras. Fue un auténtico promotor del turismo, un hombre honrado que todo lo daba y lo enseñaba. Debemos mantener su recuerdo porque recordarlo es tenerlo vivo entre nosotros», sentenció su discípulo y amigo.
Bizén D’o Río puso el broche de oro a este homenaje entregando a los asistentes una lámina realizada a plumilla por el propio Cardús sobre el pueblo de Biel. Según explicó el historiador, Cardús quería regalar a sus amigos una litografía realizada por el mismo con un dibujo de esta población altoaragonesa, pero antes de llevar a cabo su deseo le sobrevino la muerte. D` o Río, en un generoso gesto, repartió 100 láminas entre los asistentes «porque Cardús hubiera querido que la tuvieran sus amigos barbastrenses».






