La asociación de pesca y caza barbastrense celebra este fin de semana su tradicional encuentro de hermanamiento con los pescadores galos del valle de Campan, a los que les unes una gran amistad desde hace veinte años. A lo largo de las dos últimas décadas, los pescadores franceses han disfrutado de un intenso fin de semana de pesca en el coto que la asociación barbastrense tiene en el río Cinca, pero este año por primera vez en la historia de estos encuentros la pesca se va a tener que realizar en tierras catalanas ya que los ríos altoaragoneses se encuentran sin truchas.
La repoblación de truchas en los cotos aragoneses está prohibida por orden judicial tras una denuncia presentada por ecologistas al Gobierno de Aragón. El INAGA está preparando una normativa pero hasta que se lleve a cabo se ha prohibido la repoblación de truchas en los cotos.
A esta circunstancia hay que unir el descenso del caudal del Cinca sobre todo en la zona comprendida entre la central de El Grado y Barbastro. Los usos de empresas dejan el río sin caudal durante un tramo en el que se encuentra el coto de pesca, hasta el entorno del puente de las Pilas donde éste se recupera al soltar de nuevo el agua utilizada por la actividad industrial.
Esta situación ya ha sido denunciada por parte de la asociación de caza y pesca barbastrense ante el Justicia de Aragón al que le piden que se haga cumplir el caudal ecológico mínimo que garantizaría la existencia de truchas en este tramo del río. También recientemente IU elevaba esta denuncia ante las Cortes de Aragón y la Unión Europea y pedía en el Parlamento aragonés una proposición no de ley para garantizar los caudales ecológicos.
Los pescadores barbastrenses vienen soportando esta situación desde hace meses y les afecta notablemente al desarrollo de sus actividades. El pasado domingo la popular actividad ‘Papá, llévame a pescar’, que pretende inculcar la pesca a los más pequeños, se saldó con ninguna captura. Y ahora este encuentro con los pescadores franceses se llevará hasta el coto de Alfarrás donde sí se está repoblando con truchas arco iris, con el consiguiente gasto añadido que tiene esta iniciativa deportiva.
«En el Cinca hemos tenido la mala suerte este año que entre los cortes de agua del pantano, las tomas del canal, de la papelera, de las centrales hidroeléctrica y de la piscifactoría, nos han dejado el río seco, como la carretera. Además el Gobierno de Aragón desde mitad del año pasado no dejan echar truchas al río hasta que elabore una nueva ley. Si a eso lo añadimos a la sequía que ha habido nos encontramos con un río seco. Nosotros ya avisamos en nuestra página web que no vengan a pescar y que no paguen el coto porque no hay nada en el río», señala José María Simón uno de los miembros de la asociación.
Los pescadores se reunirán el 28 de este mes con el presidente de la Confederación Hidrográfica del Ebro para demandar los caudales ecológicos. «Si después de la entrevista con el presidente de la CHE vemos que esta situación continúa, tendremos que contratar a un abogado y denunciar a quien no cumpla con la ley de mantener los caudales ecológicos, porque el río da pena. Aunque nos dejaran echar truchas no podría haber porque no hay agua», apunta este pescador.
Comarca y empresas piden el caudal ecológico
Desde la Comarca de Somontano, su presidente y alcalde de Estadilla, Jaime Facerías, recordaba que la reivindicación del caudal ecológico es un asunto histórico y recurrente en toda la cuenca. En su día la Comarca de Somontano ya elevó la queja a la Confederación Hidrográfica del Ebro y tal y como recuerda Facerías ha sido motiva de reivindicación de todos los ayuntamientos de la cuenca del Cinca, así como de asociaciones ecologistas o de los propios pescadores. Para el presidente de la Comarca de Somontano la solución a este problema está en manos de la CHE, organismo que debe regular el caudal de agua del Cinca, y que según critica Facerías no está acatando la legislación en materia hidráulica.
«A nosotros nos preocupa este tema desde hace años pero es la Confederación la responsable y la que tiene las competencias. Si la misma Confederación incumple la legislación vigente y los organismos que tienen competencia no hacen nada … Nosotros queremos que baje el caudal ecológico y no nos parece bien que no lo haga, pero, a quien tiene competencias que se les exijan responsabilidades», aseguró ayer Facerías. «Hace muchos años que no vemos bajar el caudal ecológico por el Cinca.
Podríamos estar pidiendo el caudal ecológica cada mes y ha habido quejas desde los partidos, los ayuntamientos, los pescadores y los ecologistas. Nos dicen que sí, que se va a realizar pero la realidad es que no baja agua por el Cinca. Y con esta sequía, ahora sólo se ve una corriente muy pequeña de agua. Desde la Comarca pedimos que se cumpla la ley de aguas y lo que la misma CHE ha marcado. Si es la CHE la que hace las leyes y luego es la que la incumple, pues tampoco tiene mucha explicación», aseguró el presidente de la Comarca.
Importantes empresas de la cuenca del Cinca por el Somontano, como Papelera de Enate y Piscifactoría Viveros de los Pirineos, comprendían las críticas de partidos, ecologistas y pescadores. Desde la Papelera Enate recalcaban que es un tema denunciado en otras ocasiones y se mostraban «a favor de que por el Cinca baje el caudal ecológico». «Simplemente se trata de aplicar el sentido común», aseguraban desde esta empresa que asegura que toda el agua que toma la devuelve al caudal aguas abajo del puente de las Pilas.
Más críticos se mostraban desde la Piscifactoría Viveros de los Pirineos desde donde se acusa a la CHE a plegarse a los intereses de los regantes en lugar de garantizar el caudal ecológico.
La ausencia del caudal ecológico se da en la presa de El Grado. Desde allí parten los canales del Cinca y de Aragón y Cataluña de Riegos del Alto Aragón, que según el gerente de la piscifactoría Laurent Villaeys-Sakaian «es el que gestiona la cuenca del Cinca». La piscifactoría toma el agua del río Cinca que deja la central hidroeléctrica El Grado II, de Endesa. Su concesión es de 5.000 litros por segundo pero como recrimina el gerente de la piscifactoría «yo no tengo el agua suficiente porque el río no lleva esa agua» y además recalca que tras su uso, esa agua se devuelve al cauce. «Todo el agua que hay disponible sale por el canal del Cinca y el Canal de Aragón y Cataluña. El único punto donde se está vertiendo agua en el Cinca es a la salida de la central eléctrica de El Grado II, y eso es un verdadero problema.
Los dos canales de regadío se llevan todo el agua y si no fuera por lo que devuelve Endesa al cauce, el río estaría totalmente seco», afirma Villaeys-Sakaian. Para este empresario «la CHE no está respetando el caudal ecológico, ni más ni menos. Además Riegos del Alto Aragón tiene la gestión de la cuenca y eso no debería ser así, porque todo el agua de los embalses va para sus canales. El río está completamente seco desde la presa, es agua encharcada y no hay flujo».



