Es habitual al inicio de los estudios de Derecho la repetición machacona de conceptos e ideas que buscan resaltar su contenido justo e identificar, hasta tratar de fusionar, ambas expresiones.
Se nos habla entonces de que el término procede del latín directum, lo recto, lo justo; algunos autores se recrean en latinajos de difícil traducción y difusa comprensión (prudentia iuris…) y todo ello con la intención de inculcar en el alumno la idea de que el Derecho es la Justicia, la mismísima Justicia con mayúsculas. Una disciplina que, bien aplicada se configura como el elemento rector de las conductas humanas, capaz de organizar sociedades y expulsar de ellas aquellos elementos y comportamientos indeseables.
Sin embargo, a medida que el estudiante avance en este arte, cada vez le resulta más claro que Derecho y Justicia no siempre van de la mano, es más, muchas veces parecen términos antagónicos, cuando no contradictorios.
Hace ahora nueve meses que un guardia civil fue vil e intencionadamente asesinado en acto de servicio en Barbastro por un tipo al volante de un vehículo a quien la minoría de edad puede aplicársele únicamente a su estado civil en el momento de los hechos, pero de ninguna manera a sus actos, realizados con la intención y perversión del más maduro y despiadado malhechor.
Pero para el Derecho, los actos no cuentan, sino las circunstancias que concurren en ellos, aunque nada tengan que ver con la Justicia, esa Justicia de la que el Derecho se vanagloria de ser herramienta y así, vimos cómo se trataba con el cuidado y el mimo de un niño a un tipo al que le faltaban pocas fechas para la mayoría de edad, pero sin reparar en que esta circunstancia no le había impedido matar a un hombre.
Si entonces nos hubieran dicho que la vil y horrible muerte del guardia civil JOSE ANTONIO PÉREZ PÉREZ no iba a ser la única injusticia relacionada con el caso, no nos lo hubiésemos creído, pero el tiempo y el Derecho parecen empeñados en reírse de nosotros, con una risa hedionda y cruel, capaz de helarnos la sangre.
Por cuestiones de procedimiento, el asesino de José, condenado inicialmente a 6 años de prisión (no la mayor pena posible, quien la impuso sabrá por qué) va a salir en libertad al cumplir ¡NUEVE MESES! de internamiento en un centro de menores, con la mayoría de edad cumplida y la segura sensación de que matar a una persona es extraordinariamente barato, si sabes cómo y cuándo hacerlo.
Saldrá de rositas, no sé explicarlo de otra manera, y sabe Dios que me duele en el alma, pero por mucha Ley y mucho procedimiento que le quieran echar encima esto es lo que hay.
Frente a ello, miles de personas clamamos por la Justicia, esa Justicia que el Derecho y quienes parecen saber aplicarlo nos niegan, dando validez a la vieja discusión entre compañeros de Facultad cuando algunos defendíamos que el Derecho bueno era el Sustantivo, el que te dice cómo y como no has de hacer las cosas frente a quienes ensalzaban el Procesal.
Para mí siempre, y ahora más, el Procesal y el Proceso son el fracaso del Derecho y la razón de no pocas injusticias, porque, en ocasiones como esta, la justifica y la respalda.
Seguirá siendo una injusticia, como el tipo seguirá siendo un asesino y como nosotros seguiremos siendo sus potenciales víctimas.
La sociedad lo sabe y lo entiende, de manera que ya solo queda que el Derecho y la Justicia comprendan que el despertar de los instintos, los buenos y los malos no sabe de minorías de edad ni de leyes mojigatas.


