El rostro es el espejo del alma, de la belleza, de la armonía, de las sensaciones y sentimientos y, por mucho que se niegue, de la primera impresión.
Es ahora que van cubiertos cuando más cuenta se ha dado la sociedad de la necesidad de cuidarse la piel, la mirada, los ojos y contornos y, cómo no, la estética.
Nariz y orejas han sido siempre uno de los focos de atención para determinar si, según la moda de cada momento, coincidían o armonizaban con el resto del rostro, siendo los retoques e intervenciones más demandados en las consultas de cirugía estética.
De hecho, es una de las intervenciones más complejas ya que supone que el cirujano sea capaz de tener la habilidad, conocimiento y capacidad de buscar la armonía facial ya que rehacer la nariz en una rinoplastia de preservación no solo depende de la forma que quede sino de las necesidades de cada paciente y del resto de componentes faciales, desde la frente, pasando por labio o incluso pómulos. Cada rostro necesita un tipo de nariz distinto para que tenga personalidad. Atrás quedaron las imágenes de mujeres que tenían la misma nariz dependiendo del profesional que estuviera al frente de su intervención.
Hoy en día, en las clínicas estéticas de calidad cada profesional diseña con el paciente la nariz posible para que no solo se sienta seguro cuando acabe el proceso, sino que la utilidad de la misma siga siendo máxima para su correcto funcionamiento y que el resto del rostro se vea bonito. Hay criterios estéticos más que estudiados que hablan de la forma perfecta, pero cada profesional a la hora de la verdad debe aconsejar y bajar a la realidad las imágenes con las que algunos pacientes llegan hasta sus consultas.
Algo semejante pasa con el pecho. Cada escote es un mundo y cada mujer que decide intervenirse necesita algo a su medida, personalizado y que le sirva para mejorar no solo su aspecto externo, sino que le ayude a sentirse más segura y bien.
Quien opta por una mamoplastia de aumento trae consigo años de dudas antes de llegar a la consulta para plantear lo que le gustaría.
Es en manos de profesionales, capaces de aconsejar lo mejor para la complexión y para sus deseos, como se consiguen resultados que sirvan para que sea lo más natural posible y que sirva, a la vez, para que esa persona, una vez recuperada, se sienta bien con su nueva imagen.
La clave siempre pasa, sea cual sea el tratamiento e intervención, por ir a clínicas avaladas con profesionales de cada especialidad dispuestos no solo a aconsejar sino a acompañar en todo el proceso desde que se pide la primera consulta hasta que se recibe el alta final. La confianza es una de las principales virtudes necesarias cuando se trata de estética.
Ya sean rinoplastias, mamoplastias de aumento, liposucciones, liftings o demás opciones estéticas, es necesario saber que se está en manos de personas más que preparadas para que el resultado final sea el deseado y no existan complicaciones añadidas.




