El que más y el que menos recordará el 2020 como el gran año del coronavirus. La pandemia que azota al mundo entero explotó durante el pasado año, cambiando por completo nuestras vidas y nuestra forma de abordar el día a día. Empresas que se han tenido que reinventar, personas que se han quedado sin trabajo, horas y horas en casa por miedo a los contagios… El mundo se detuvo de repente, y sigue sufriendo los coletazos de esta enfermedad.
Algo que ha afectado ya no solo a nuestra forma de vivir como personas y como sociedad, sino que también está afectando a nuestro ánimos y a las relaciones sentimentales. Hasta ahora, las vacaciones veraniegas eran el gran foco. Pero, lo que nadie esperaba era que la pandemia fuera el motor para disminuir los divorcios y las separaciones.
Los divorcios y separaciones, frenados también por el COVID
De todos los efectos que podría causar una enfermedad que ha puesto en jaque al mundo, lo que menos se podría vaticinar era que fuera capaz de reducir los divorcios legales. No es por una cuestión de aumento de amor y conciliación, de hecho es todo lo contrario. Muchas parejas y familias, al pasar más tiempo en casa y enfrentarse a una situación tan extraña y complicada, han acabado rompiendo sus relaciones, sin intención de ponerle remedio.
Entonces, ¿por qué estas rupturas no se traducen en más divorcios? Las solicitudes en los registros civiles de todo el país han disminuido, incluso las consultas a especialistas en divorcios como el equipo de 3 de Tres Abogados, que también tienen muy buenos servicios para temas laborales. Estos profesionales, de hecho, han notado un descenso en cuestiones ligadas a las separaciones; aunque, por otra parte, su faceta enfocada en cuestiones de trabajo y dudas laborales se ha disparado.
El clima general es totalmente incierto, sobre todo en lo referente a la economía y el trabajo. Los ERTE, los cierres temporales, las quiebras y los despidos hacen a muchos temer por su presente, pero sobre todo por su futuro. Y ese es uno de los grandes motivos por los que se están llevando a cabo menos divorcios en todo el país. Las parejas, simplemente, no pueden separarse porque no saben si serán capaces de independizarse y poder tener una buena calidad de vida.
Un curioso choque entre el corazón y la cabeza, que a su vez está afectando también a todos los profesionales vinculados a este tipo de trámites. Como decíamos antes, los bufetes de abogados especializados en la materia han registrado un gran descenso en las peticiones para tramitar divorcios. Algo que también está teniendo su reflejo en los trámites legales de cara a la administración pública, pero también en los hogares de todo el país.
El problema de la vivienda y el trabajo, freno para los divorcios
Muchas parejas se encuentran en una situación laboral incluso más complicada que la sentimental. Los problemas han explotado a raíz de pasar tantas horas en casa, de no saber cómo abordar unos tiempos tan difíciles. El problema es que, fuera de casa, el panorama que tienen no es mucho mejor. Empresas que penden de un hilo y puestos que están al borde del abismo hacen que cada día se afronte con mucho miedo por no saber qué puede haber en un mañana.
Con eso, y con unos precios de vivienda que han subido como la espuma en los últimos años, resulta obvio que hay personas a las que no les salen las cuentas. Si, además, están en unos ERTE cuyas prestaciones van con meses de retraso, o directamente despedidas y sin perspectiva para encontrar empleo dadas las circunstancias que se están dando, la última opción desde luego es intentar buscar un lugar en el que vivir alejado o alejada de esa pareja con la que las cosas ya no funcionan.
Hablando de cifras, durante el pasado 2020, se registraron un total de 7.500 divorcios menos que en 2019. De los 30.017 del año anterior, en el 2020 de la pandemia hubo un total de 22.500 divorcios aproximadamente. La inmensa mayoría de estos, en parejas con una media de edad que ronda entre los 30 y los 44 años. Todo lo contrario a los más jóvenes y las relaciones de entre 18 y 24 años, que son las menos propensas a estas separaciones.
La incertidumbre está en todos los horizontes. Desde el trabajo hasta el día a día. Todo ha quedado «tocado» por la pandemia, y todos los sectores lo están notando. Los abogados especializados en divorcios han visto cómo su labor descendía drásticamente los pasados meses, y ahora queda por ver qué ocurre con todo esto en 2021. Y es duro, porque parejas que ya no se sienten a gusto deben convivir a la fuerza porque el presente no se lo pone nada fácil para poder separarse y vivir tranquilamente.

