La Denominación de Origen Somontano espera consolidar una tendencia al alza en este primer semestre de año. El ecuador anual es una buena media para conocer si hay repunte en las ventas o éstas permanecen estabilizadas.
Pero a juzgar por los datos que maneja la denominación altoaragonesa en los primeros cinco primeros meses se aprecia «un ligero aumento en las ventas y vamos a ver si mantenemos esa tendencia en el segundo semestre. Yo soy optimista y creo que volveremos a crecer un poquito respecto al año pasado», señala Beroz. El año pasado se produjo un aumento con respecto a 2009 y se comercializaron 12.996.596 botellas.
En una coyuntura de crisis como la actual, los esfuerzos comercializadores se están centrando en la exportación. En este sentido la D.O. está desarrollando un plan de promoción en Europa y EE.UU, así como se mira hacia el incipiente mercado asiático. «Las grandes bodegas llevan años haciendo un importante esfuerzo por vender fuera y hemos notado un incremento importante en la exportación. Sí que es verdad que ese esfuerzo empezó hace poco y que se empezará a notar en los próximos años. La campaña de comunicación está trabajando en ese campo y a medio plazo llegarán los resultados», afirma el presidente.
La D.O. Somontano está formado por 34 bodegas y cuenta con 4.500 hectáreas de viñedo. Una cifra que se ha triplicado en los últimos años, siendo la única denominación de origen de España que ha experimentado tal crecimiento. «Hace veinte años teníamos 1.500 hectáreas y diría que ninguna denominación de origen ha crecido en superficie de viñedo, pero con toda seguridad ninguna ha triplicado su viñedo. Si tuviéramos la dimensión de viñedo de cuando empezamos nos faltaría la mitad del vino y no tendríamos suficiente capacidad de producción para las ventas que tenemos», señala Beroz. Sin embargo el presidente reconoce «errores de juventud» como el plantar más viñedo del que el mercado vitivinícola podía asumir.
«Es verdad que en aquellas expectativas que generaron la rentabilidad que entonces tenía el viñedo quizás nos pasamos de plantar viña. Pero también es verdad que nos han venido tiempos difíciles. Pero también es verdad que tenemos pecados de juventud, como que no tenemos todavía el piso pagado y estamos con la hipoteca -explica Beroz-. Eso es algo que lastra los resultados financieros de las bodegas y hay que hacer un esfuerzo mayor no sólo para pagar los gastos de la actividad sino los gastos financieros que todas las bodegas hemos asumido. Pero también es verdad que si pasa el tiempo y vamos amortizando las inversiones y cambia la coyuntura, yo creo que el futuro de la D.O. será halagüeño y próspero».
Imagen de marca
Somontano sigue siendo junto a Rioja y Ribera de Duero una de las primeras denominaciones de origen más reconocidas en España, como subraya Beroz, a pesar de haber cumplido el pasado el pasado año sus bodas de plata. Camino de casi treinta años, «Somontano sigue teniendo un fuerte reconocimiento de imagen de marca y a nivel de consumidor está entre las más reconocidas. Pero además hay otra cosa más importante y son las ventas. Quizás nos parezca que quince millones de botellas no son muchas, pero cualquier denominación parecida a Somontano como Toro y Priorato están vendiendo mucho menos de la mitad. Todas esas ventas concentradas en un mercado de calidad medio alto es un volumen importante», apunta.
Y es que desde sus orígenes, Somontano tuvo la premisa de hacer vinos de calidad dirigidos a un sector vitivinícola medio alto. Una estrategia que la ha posicionado en el nivel donde se encuentra hoy en día y que da viabilidad a su entramado económico y le augura perspectivas de futuro. «Si pudiéramos vender por estructura y estrategia vinos a los precios que se venden en otras zonas de España con muchísimo viñedo, faltaría vino en Aragón para vender, pero claro sería a unos precios que ni dejarían margen de rentabilidad ni al viticultor ni a la bodega, y cuanto más vendieras más perderías. En ese sentido, creo que hay que seguir protegiendo esa imagen de marca, tener un posicionamiento en un micho medio alto, conservarlo, estar bien posicionados para que cuando cambien los tiempos y vuelta el crecimiento económico sobre esa base crecer, y desde luego reforzar eso con una fuerte presencia en los mercados internacionales», sentencia el presidente.
Buenas perspectivas de vendimia
Las lluvias caídas en la primavera han sido «claramente beneficiosas. Ahora está el viñedo terminando el cuajado, y se ve que no ha habido los problemas de enfermedades típicas que pueden mermar la cosecha. Parece que no va a ser así y con estas lluvias de primavera parece que vamos a tener una muy buena cosecha tanto en cantidad como en calidad. Pero queda el verano por delante que es el que marca verdaderamente las características de la cosecha, si viene mucho calor al final del verano, si hay pedrisco, … Estamos a expensas de lo que pueda pasar, pero está claro que apunta a un buen año», afirma Beroz.
El presidente de la D.O. Somontano reconoce que las bodegas tienen «un pequeño desajuste, porque tenemos un poco más de producción de lo que somos capaces de comercializar. Pero el año pasado ya lo resolvimos y terminó siendo un buen año para nosotros».
En ese sentido, de repetir las cifras de la pasada vendimia (19 millones de kilos), las bodegas tendrían que «repetir la misma dinámica que el año pasado hasta que sepamos aumentar las ventas. Parece que la tendencia va por ahí pero nos falta un poco para conseguir ese equilibrio entre demanda y oferta. Habrá que vender un poco más y producir un poco menos».
En cuanto a los precios que la D.O. Somontano tiene previsto pagar la uva a sus viticultores, el consejo regulador considera que quizás habrá que esperar dos o tres años hasta que vuelvan a subir. «Hay distintas situaciones en los viticultores. Hay algunos que mantienen contrato de venta de su uva que mantienen un precio relevante y hay otros que no. Y si tú vas a vender un producto que las bodegas no necesitan es ahí donde vienen las verdades dificultades. Habrá que esperar a dos o tres años en los que los viticultores tendrán que hacer un gran esfuerzo en cuanto al precio de las uvas, y por parte de las bodegas en cuanto a los resultados. Porque las bodegas tampoco están ganando un montón de dinero en esta coyuntura. Las bodegas están con grandes dificultades para conseguir sus objetivos comerciales, pagar sus gastos generales y financieros, y ese margen de actividad no les permite pagar un valor más alto las uvas. Paradójicamente las bodegas ganan más dinero cuando pagan más dinero porque realmente la necesitan y esperemos que la coyuntura vaya cambiando para todos», concluye el presidente.




