El ‘rioancho’, como popularmente se conoce a la arteria principal de Barbastro, fue durante la mañana de ayer un auténtico río de gente. Miles de altoaragoneses participaron en la 498 feria de la Candelera, una de las más emblemáticas y antiguas de Aragón.
La cita sumaba la edición 498, cinco siglos después de que la reina Germana de Foix, segunda esposa de Fernando el Católico, concediera el privilegio de celebrar una feria en el Concejo barbastrense. Desde aquel privilegio emitido en 1512 la feria se ha celebrado cada 2 de febrero, festividad de la Candelaria o Candelera como se denomina en el Somontano.
La buna climatología, al margen de la gélida mañana, animó al numeroso público a echarse a la calle en busca de gangas, ofertas, «productos milagros», alimentación, bisutería, textil, complementos, … Nuevamente la agroalimentación y el textil fueron los productos más demandados por el público, entre ellos el queso, el bacalao, los embutidos y repostería o los calcetines como los que ofrecía el gitano barbastrense «El Valén», «a 1 euros, que vale más la perchita de plástico», afirmaba con su graciosa socarronería. También los afiladores o los multicortadores de verduras causaron sensación entre las amas de casa.
El comercio local también aprovechó la feria para rematar las rebajas con gafas de sol a 10 euros o descuentos en ropa de hasta el 70%. Asimismo, desde Barbastro Comercio Activo en colaboración con el Ayuntamiento sacaron su jayma a la plaza de la Diputación para repartir tostadas donadas por las panaderías y con aceite de las almazaras del Somontano, caldo cedido por Arnal y caretas. El concejal de Comercio, Ernesto Cancer, valoraba el esfuerzo de los cuarenta comercios locales por su presencia en la feria. «Estoy muy contento por su participación ya que han salido a la calle con ofertas interesantes, con buenos puestos y productos».
Además del comercio local acudieron a esta feria puestos ambulantes de varias comunidades de España y del sur de Francia hasta superar los 300 puntos de ventas, un gran volumen que hace pensar que la crisis no va con la Candelera.
Este año la distribución cambió por las obras en el Paseo del Coso y los puestos se ampliaron a nuevas zonas, generando comentarios de toda índole entre los vendedores.
La feria tiene su lado simbólico. Así, como marca la costumbre, el grupo Tradiciones repartió unas 8.000 candelas bendecidas y más de 3.000 caretas que por un lado significan que la luz va ganando horas a la noche y por otro la proximidad de carnaval.


