
Unos ochenta artesanos participaron el domingo en la tradicional Feria de Naval que se celebra cada tercer domingo de noviembre, desde su recuperación a comienzos del siglo. Esta feria, que data de la Edad Moderna y que forma parte del calendario ferial aragonés, volvió a ser lugar de encuentro de las gentes del llano y de la montaña para disfrutar de una jornada de compras y lúdica en torno a la plaza Mayor. El buen tiempo animó al público a participar de la feria y a degustar la caldereta servida en la tradicional cerámica de Naval en torno a la hoguera en la plaza.



