El Asador Casa Calasanz de Pozán de Vero volvió a aglutinar en la explanada de su fábrica de embutidos, cárnicos y restaurante, a cientos de personas llegadas de varios rincones de la geografía altoaragonesa e incluso de más allá de Aragón y hasta de Francia con el único fin de degustar las suculentas chiretas, el producto gastronómico por excelencia del Somontano y de las comarcas vecinas.
Tras ser aplazada a este domingo por condiciones climatológicas en esta ocasión un tiempo claramente otoñal permitió el exitoso desarrollo de la Fiesta de la Chireta, que cumplía su octava edición. Alrededor de un millar de personas acudieron a la localidad de Pozán de Vero atraídos por el aroma de este guiso tan popular como laborioso, propio de las economías de subsistencia del medio rural y que se elabora con tripas de cordero, arroz, menudillos del cordero, perejil, ajos, pimentón, pimienta y canela. Todo ello hervido en un gran puchero hecho para la ocasión a fuego de leña durante dos horas.
Las mujeres de Pozán de Vero junto a los responsables del Asador Casa Calasanz y la fábrica productos cárnicos MEBA, organizadores de esta fiesta, elaboraron más de 2.600 chiretas de las que dieron buena cuenta el numeroso público que desde el mediodía aguardaba su ración. Las chiretas estuvieron acompañadas por longaniza, chorizo y torteta, productos elaborados por la fábrica MEBA.
Cada año esta feria adquiere más realce. Tal es así, que esta feria culinaria no sólo cuenta con un público fiel sino que en torno a ella se articula un pequeño mercado de artesanos de la zona que aprovechan la afluencia de público para vender sus mercancías agroalimentarias, decorativas o textiles.
La fiesta de la chireta es un punto de unión habitual de las gentes del Somontano pero además supone una promoción de esta localidad, como apunta su alcalde José María Mur.»Es un reto para el pueblo y para la fábrica y asador que así se dan a conocer. Es uno de los eventos más importante de Pozán».
El responsable de la empresa MEBA y el Asador Casa Calasanz, Antonio Buil, reconocía el «esfuerzo que supone esta fiesta pero también la gratificación. Empezó en 2001 para inaugurar la fábrica pero ya se ha consolidado y cada vez acude más gente».
Su hermana Conchita, una de las encargadas de la elaboración de las chiretas, destacaba el valor patrimonial de la chireta. «La chireta es un alimento genuino de la comarca y del Alto Aragón. Es muy ancestral y sin embargo algo debe de tener cuando se consume todavía hoy. Es una cita culinaria de nuestra cultura», sentencia.


