Siempre huyendo o atrapado en el pasado. Un ciclo interminable de ansiedades y agotamientos, persiguiendo perpetuamente un momento transitorio de nuestra vida, personas, objetos o quizás simplemente anticipando continuamente nuestras intenciones, movimientos, futuro. Esta es una realidad habitual para una gran parte de la población. La mayoría de nosotros incluso podemos ser declarados culpables de alentar a las personas a simplemente «vivir el momento» sin considerar la complejidad de este simple concepto.
Escapar de tal realidad donde se nos quita el momento presente es bastante desafiante, pero un individuo puede encontrar todos los recursos necesarios para guiarlo a lo largo de su viaje.
¿No vivimos todos en el presente?
Si bien algunos son conscientes de las cosas específicas que los mantienen atrapados en un lugar determinado en el tiempo, otros no se dan cuenta tan fácilmente. Después de todo, se cumplen las citas, se atienden las necesidades y se completan las tareas. Sin embargo, hay momentos en los que ciertas actividades pueden ser difíciles de manejar, momentos en la vida en los que los recuerdos influyen en las acciones, los comportamientos son pulidos y las personas se vuelven rígidas y subjetivas. Los individuos idealizan ciertos aspectos de una posible vida social, económica o familiar hasta el punto en que se encuentran en una persecución constante pero sienten la presión del tiempo.
Entonces, para responder a la pregunta: no, en realidad no vivimos en el momento presente. Algunos están atrapados en algún lugar del pasado, lidiando con los mismos problemas y patrones una y otra vez, mientras que otros se encuentran experimentando perpetuamente el futuro cercano o lejano, tal vez un cierto punto al que les gustaría llegar.
¿Cómo puede beneficiarnos vivir en el momento presente?
Lo primero que me viene a la mente a la hora de pensar en los beneficios y posibles resultados es definitivamente la sensación de comodidad e identidad que se adquiere. Después de aprender a disfrutar el momento, una persona puede sentir un mayor nivel de relajación después de disfrutar de actividades entretenidas como hacer ejercicio, jugar un juego móvil o un popular juego de ruleta online. Sentirse arraigado y seguro, que son los resultados de vivir el momento, tiende a mejorar el sentido de uno mismo, lo que hace que las emociones como la ira y el miedo sean más fáciles de regular.
Una nueva perspectiva
Implementar una mentalidad más saludable requiere experimentar con nuevos conceptos y perspectivas. Pensar en el pasado y el futuro son formas en las que las personas pueden validar ciertos comportamientos y aprender de las experiencias negativas. Tener en cuenta nuestros próximos pasos también es un aspecto saludable de nuestra mentalidad. Cada actividad se puede implementar en pequeñas dosis, siempre mirando a través del espectro realista.
Aunque parece ser un concepto bastante complejo, se puede lograr el equilibrio. Algunos recursos accesibles se han convertido en tendencias populares, como la meditación de atención plena, el yoga, la cultura del movimiento y los ejercicios de respiración. Centrar las funciones del cuerpo material en sentidos específicos ayuda a conectar al individuo. Lograr ciertas posturas en el yoga y el movimiento incita a la mente a rebosar de pensamientos inquietos, un proceso que a veces se requiere para procesar el estrés y practicar la atención plena a fondo.

