Desde que nacemos el juego es una de las manifestaciones con naturales a la vida tanto del ser humano como de muchos animales. Los gatos por ejemplo pasan sus primeros meses de vida durmiendo y jugando. Observar a un gato jugar es una experiencia muy relajante. De por si, los felinos están considerados en muchos aspectos terapéuticos.
Los bebés tienden a juguetear con todo aún antes de dar sus primeros pasos. Del mismo modo los antropólogos dan por descontada la presencia del juego en los albores de la civilización, al estar presente en la naturaleza innata de los primates. Es más, se considera que es a través del juego que los hombres prehistóricos empiezan a crear manifestaciones sociales más complejas. Hasta el punto que hoy en día se han creado universos paralelos tecnológicos con juegos en línea que hace que mucha gente vivía una realidad alternativa como el caso de la conocida Second Life u otras plataformas de juego como suertia.
En este post vamos a ver el papel fundamental que ha tenido el juego en la evolución de la humanidad, al ser generador de manera inconsciente, de avances evolutivos para la sociedad.
En la época prehistórica el juego estaba muy unido con lo divino o lo mágico, siendo casi todas sus manifestaciones en estos momentos parte los rituales ancestrales. El aspecto activo o físico del juego entonces no era tenido en consideración, al verse más como una necesidad para salvar la vida de los depredadores que como algo lúdico.
Varios estudios antropológicos avalan que fue varios miles de años antes de Cristo cuando surgieron los primeros juegos más evolucionados con tableros, estrategias o la jabalina por ejemplo. Torno al año 1.000 a. C. mayas, aztecas, etruscos e indios tenían ya juegos de pelota con reglas y en terrenos específicos, considerándose para ciertos investigadores como el origen de los deportes actuales.
Posteriormente es destacable la aparición del juego en la Grecia y la Roma antiguas donde sobre todo en Gracias el juego tenía muchas funciones sociales como el desarrollo físico, la belleza, la educación, la moral, la creatividad o el espíritu competitivo, además de estar unido al culto a sus dioses. Los romanos no eran tan lúdicos como los griegos, sino que daban más relevancia al trabajo.
Sea como fuere, el juego siempre ha tenido un papel fundamental como elemento que ayuda a liberar y descansar la mente humana del quehacer diario, un merecido premio tras la dura jornada laboral. No en vano fue el propio estado el que a lo largo de la historia ha potenciado una serie de juegos, como el caso del circo o por supuesto los Juegos Olímpicos. En definitiva el juego forma parte de la vida de las personas desde el inicio de la humanidad, teniendo según la época relevancia en unos u otras aspectos sociabilizadores.




