La celebración de la Noche de Ánimas en Radiquero, una de las tradiciones más singulares del Somontano, ha sido oficialmente reconocida como Fiesta de Interés Turístico de Aragón. Así lo publica el Boletín Oficial de Aragón (BOA) del 5 de mayo de 2025, culminando un proceso iniciado por el Ayuntamiento de Alquézar el pasado otoño.
Este reconocimiento institucional llega tras más de dos décadas de trabajo vecinal, de transmisión oral y de recuperación de una tradición profundamente enraizada en la cultura popular del Alto Aragón. Radiquero, con apenas 60 habitantes empadronados, ha conseguido situar en el mapa cultural de Aragón una festividad que cada 31 de octubre convierte las calles del pueblo en un recorrido mágico entre la vida y la muerte, la memoria y la imaginación.
Un expediente trabajado y respaldado
La solicitud presentada en noviembre de 2024 por la alcaldesa de Alquézar, Ana Blasco, iba acompañada de una memoria detallada sobre los orígenes y evolución de la fiesta, documentación gráfica, recortes de prensa y materiales promocionales. A ello se sumaron los informes favorables de la Comarca del Somontano de Barbastro, que valoró la originalidad, participación y continuidad de la celebración, y de la Dirección General de Turismo y Hostelería, que subrayó su capacidad para desestacionalizar el turismo y contribuir a la dinamización rural.
La declaración permitirá, a partir de ahora, acceder a subvenciones específicas para este tipo de eventos y garantiza su protección como patrimonio cultural inmaterial de Aragón.
Una fiesta nacida del pueblo
Aunque la Noche de Ánimas se inspira en una costumbre extendida por muchos rincones del Pirineo y del Alto Aragón, Radiquero fue pionero en recuperar esta celebración con un enfoque comunitario, participativo y cultural. Tal como explican desde la Asociación Cultural O Coronazo, promotora del evento junto al Ayuntamiento, la fiesta surgió de forma modesta hace más de veinte años, y con el tiempo ha crecido hasta congregar cada año a entre 600 y 1.000 visitantes.
Durante toda la jornada, el pueblo se transforma en un escenario donde la tradición oral cobra vida. Talleres infantiles, faroles de calabaza, cuentos en los rincones, pasacalles de personajes fantasmales, representaciones teatrales, visitas simbólicas al cementerio y el ya tradicional chocolate final configuran una celebración que mezcla memoria, identidad y creación colectiva.
El guion se mantiene año tras año con fidelidad, aunque siempre se incorpora alguna novedad que enriquece la experiencia: un nuevo rincón escenificado, un cuentacuentos invitado, una mejora en la ambientación o en la participación teatral.
“Es una fiesta que ha sabido crecer sin perder el alma”, señalan desde la organización, que ya está trabajando en la próxima edición.
Orgullo y compromiso rural
La noticia ha sido acogida con alegría por los vecinos de Radiquero, muchos de los cuales colaboran activamente en la preparación y desarrollo de la fiesta. Más de la mitad de la población participa directamente cada año, ya sea elaborando decoraciones, prestando espacios, organizando talleres o representando personajes en el recorrido.
“Este reconocimiento es importante, no solo por la proyección que da a la fiesta, sino porque demuestra que el medio rural tiene fuerza, creatividad y capacidad para mantener vivas sus raíces”, señalan desde la Asociación. También destacan el papel fundamental de la comunicación local, que ha acompañado la difusión del evento desde sus primeras ediciones.
Mejoras necesarias en los servicios básicos
En paralelo a esta celebración, Radiquero también afronta los retos del día a día en el mundo rural. Durante el pasado puente del 1 de mayo, el pueblo sufrió una incidencia en el suministro de agua que obligó a realizar una traída de emergencia. Aunque el problema fue resuelto rápidamente, el episodio puso de nuevo sobre la mesa la necesidad de reforzar las infraestructuras básicas en los pequeños núcleos.
“Dar visibilidad a estas realidades no es queja, es compromiso. Porque queremos seguir haciendo fiesta, pero también seguir viviendo aquí con dignidad”, señalan los organizadores.
Tradición con futuro
La declaración de la Noche de Ánimas de Radiquero como Fiesta de Interés Turístico de Aragón refuerza una trayectoria que aúna pasado, presente y futuro. Un reconocimiento que no solo valida el trabajo colectivo de un pueblo, sino que también sirve como ejemplo de cómo la cultura popular, cuando es auténtica y viva, puede convertirse en motor de identidad, participación y desarrollo.
Con esta nueva declaración, Radiquero ve recompensado el esfuerzo de décadas por conservar y enriquecer una tradición única. La Noche de Ánimas no solo seguirá iluminando calabazas, sino también el mapa festivo de Aragón.





