No podía haberse elegido mejor día, San Mateo, patrón de la ciudad del Cinca y día grande de sus fiestas mayores, para que la parroquia de Monzón escenificara el relevo del que ha sido su párroco durante doce años, José Huerva, por su sustituto el montisonense José Luis Pueyo.
El acto también supuso la despedida del sacerdote Amadeo Elcoso, que tras décadas en la iglesia de San José de El Palomar, tomará las riendas ahora de la parroquia de San José de Barbastro, cuyo párroco el veterano Joaquín Subías se despedía de sus feligreses este domingo.
El obispo de Barbastro-Monzón, Alfonso Milián, eligió la misa aragonesa que se celebró ayer al mediodía en la catedral de Santa María del Romeral, para que los montisonenses dieran un ‘hasta luego’ más que un ‘adiós’ al popular mosén Huerva y a Elcoso y dieran la bienvenida al que desde hoy será su nuevo párroco.
El prelado Alfonso Milián tuvo palabras de agradecimiento y cariño para ambos sacerdotes: «Agradezco profundamente a los dos don José y a don Amadeo porque han dedicado aquí los mejores años de su vida con total entrega al servicio de la comunidad. Y agradezco también su disponibilidad para prestar su trabajo pastoral donde son requeridos ahora». «Es un día muy fundamental para la vida de esta comunidad y me alegra mucho que este cambio se reciba con esperanza y apoyo», afirmó el obispo.
La ceremonia se celebró después de la procesión de la talla de San Mateo, creada hace unos años por un devoto feligrés, y que recorrió las calles del casco histórico de la ciudad para regresar de nuevo a la catedral donde se ofició una misa aragonesa cantada por el grupo folclórico Nuestra Señora de la Alegría y presidida por el obispo, acompañado de numerosos sacerdotes de la diócesis. El templo estuvo repleto a rebosar de fieles, así como las Zagalas, Zagaletas y Zagaletes y miembros de la Corporación Municipal, entre ellos la alcaldesa que quiso despedirse de mosén Huerva y saludar al nuevo párroco.
«Es un día muy especial. Es el último San Mateo que estaré como párroco, pero a lo mejor otros años vengo a compartir con los compañeros», señalaba un emocionado mosén Huerva, que a partir de ahora se hará cargo de la parroquia de Alcolea de Cinca, su localidad natal donde vivirá junto a su madre. Su última misa fue este domingo, coincidiendo curiosamente con la primera eucaristía que dio en Monzón a sus 49 años.
Por su parte, el nuevo párroco, de 52 años, asumía el cargo «como un eslabón del equipo sacerdotal de Monzón que continúe las tareas pastorales. Recojo este relevo con ilusión y con mucha humildad, con ganas de servir a la comunidad».
Los actos religiosos habían comenzado a las 10.00 con una nueva misa aragonesa, cantada también por el grupo folclórico Nuestra Señora de La Alegría, en la residencia de ancianos Riosol.



