Ayer se cumplía un mes de la desaparición de Ángel Molina García, vecino de Mataró de 54 años, que tras pasar unos días en Peraltilla desapareció sin dejar prácticamente huellas y de forma sorprendente. Sólo comunicó a un vecino de Peraltilla que en su coche dejaba el teléfono de su domicilio y que se pusiera en contacto con su familia para que retiraran su coche.
A partir de ahí se desató una intensa labor de búsqueda por Peraltilla y alrededores sin éxito. Pero al parecer A.M.G. había optado por tomar otro rumbo. Su rastro ha llegado hasta otra población del Alto Aragón, Albalate de Cinca, donde el pasado 12 de mayo fue visto en esta localidad mediocinqueña.
Según explica su hija Laura el viernes 12 Ángel Molina García entró en la farmacia de Albalate de Cinca para comprar pastillas. De esta forma se confirmaban las hipótesis que tenían muchos vecinos de Peraltilla en la línea de que este barcelonés estuviera con vida y se hubiera marchado de esta población del Somontano el mismo día de su desaparición.
El vecino de Peraltilla que fue la última persona que vio a Ángel Molina el pasado domingo 29 de abril y que recibió el encargo de avisar a su familia para que se hicieran cargo del coche informó a su hija sobre la aparición de su padre en Albalate de Cinca, tras recibir la llamada de un conocido de esta localidad. El vecino de Albalate de Cinca lo había identificado gracias a los carteles con su fotografía que los familiares han pegado por toda la zona.
Se da la circunstancia que esos días se encontraban por la zona familiares de A.M.G. y tras recibir la voz de alerta se desplazaron rápidamente a Albalate de Cinca pero no dieron con él. Tras preguntar en varios establecimientos, en la farmacia confirmaron que efectivamente había comprado algún medicamento. Además, en la farmacia de Albalate informaron a la familia, que el desaparecido pasaba desapercibido y que tenía aspecto normal, y no vestía desaliñado.
Los familiares de Ángel Molina pusieron esta información en conocimiento de la Guardia Civil que sigue con las labores de búsqueda como desde el primer día.
En el momento de su desaparición, A.G.M. llevaba un pantalón vaquero, camiseta y una chaqueta blanca crema. A.G.M. mide 1,70 y tiene el pelo cano. Motivos personales le llevaron a desaparecer en Peraltilla, un pueblo con el que aparentemente no tenía ninguna relación. Desde su desaparición, vecinos de Peraltilla, voluntarios de la zona y efectivos de la Guardia Civil iniciaron un rastreo intenso por las partidas de monte y el canal que ha llevado dos semanas sin obtener resultado.
Por parte de la familia y su círculo más cercano quieren agradecer «al pueblo entero de Peraltilla y alrededores que se volcaron en la búsqueda de mi padre. Creo que nunca será suficiente el agradecimiento que tenemos hacia esas personas que sin conocernos de nada buscaron como nadie».


