Comparecemos hoy en nombre de la Plataforma en Defensa del Hospital de Barbastro.
Los ayuntamientos pueden y –me atrevo a decir- deben resolver dilemas (o sea problemas que hay y que deben solucionarse con decisiones explicadas públicamente a los ciudadanos) donde, a veces, chocan los derechos individuales de los usuarios- pacientes del sistema sanitario público y las obligaciones de la administraciones públicas locales y autonómicas. Las corporaciones municipales pueden –y deben- prevenir y cuidar la relación ética que existe entre la capacidad para gestionar nuestra propia vida y dignidad de pacientes, y la responsabilidad pública de nuestros representantes políticos con el objetivo de alcanzar la justicia y el bienestar social.
Les recuerdo que la dignidad del paciente se vulnera y perjudica cuando la atención no es la oportuna y continua, y puede convertirse en un problema de asignación de recursos sanitarios, de pérdida de seguridad y confianza emocional, cruciales para afrontar enfermedades difíciles y graves, de larguísimas demoras ante un dolor insoportable, listas de espera excesivas, abandono de tratamientos por cansancio, agobio del paciente, etc… e incluso de derechos humanos.
Y esto tiene consecuencias directas: algunos pacientes tenemos miedo y, a veces, no nos atrevemos a manifestarlo públicamente cuando oímos frases como: “no vaya a ser que perdamos lo que tenemos”,…”siempre ha sido así pero al menos tenemos esto”. Reaccionamos como supervivientes que nos sentimos abandonados ante una institución sanitaria como este hospital, que es un bien común de todos, y cuyos responsables pueden sancionarnos con sus decisiones y poder. Así se incrementa la cultura del silencio del paciente, su pasividad, la desesperanza y, en fin, acabamos aprendiendo nuestra propia indefensión.
Si es legítimo que la ciudadanía participe de forma real y conozcamos qué decisiones, y por qué, se toman sobre los problemas sanitarios de la comunidad que impliquen un riesgo para nuestra salud ¿qué informaciones tenemos derecho a conocer sobre esas medidas?
En este país, no está penalizada la mentira: no ocurre nada por incumplir un programa electoral o por llevar a cabo estrategias que nunca se anunciaron. Sin embargo, decir la verdad sí tiene consecuencias. Quienes la dicen son señalados, se intenta dificultar su trabajo (siempre dentro de los límites legales) y se juega con el miedo, con amenazas de denuncias o expedientes.
Aun así, a pesar de todo, cada vez somos más quienes estamos en primera línea —trabajadores, jubilados y usuarios— sin miedo, defendiendo lo que es nuestro.
Hoy, lo que les pedimos es precisamente esa misma valentía. Valentía para defender este hospital, no solo como un derecho sanitario esencial, sino también como un pilar económico fundamental para este territorio: por el empleo que genera, por la actividad que sostiene y por el futuro que garantiza a quienes viven aquí.
Hemos llegado a la convicción de que es imposible realizar una gestión tan nefasta de los recursos sanitarios que corresponden a los usuarios del sector de Barbastro, salvo que se haya hecho de modo premeditado.
Hemos recibido información de que el objetivo de la actual Consejería sería llevar al Hospital de Barbastro a tal situación de deterioro para justificar, poco a poco, su privatización. Ello es lo único que explicaría la actuación de la actual Consejería respecto al Hospital de Barbastro. Pero no lo vamos a permitir.
Los usuarios de este sector somos los que, a través de nuestros impuestos, pagamos el sistema sanitario y a sus trabajadores. Somos los empleadores y queremos un Sistema Sanitario Público con los mismos derechos de acceso a la sanidad pública que cualquier otro aragonés, resida donde resida.
Y, desde luego, no nos conformamos con que se complete la plantilla actual del Hospital de Barbastro. Queremos que se aumente la plantilla orgánica del hospital y se iguale en número de especialistas por habitantes al resto de los hospitales. La plantilla orgánica del Hospital de Barbastro se debe aproximar o igualar a la plantilla del Hospital San Jorge de Huesca.
Señor alcalde, señores concejales, necesitamos que nuestros representantes políticos defiendan, por encima de siglas, intereses personales o estrategias políticas nuestro derecho a una asistencia sanitaria digna.Necesitamos que nuestros políticos se unan y peleen juntos.
Si ahora abandonamos la lucha por el sistema sanitario es probable que luego no tenga marcha atrás.
Nos gustaría conocer su visión de futuro para nuestro hospital y hasta donde piensan llegar para defenderlo.





1 comentario
Valentía ? Cara dura hay que tener para que gente que ha hecho que grandes profesionales dejen el hospital estén allí pidiendo rellenarlo.