Los primeros anticuarios están empezando ya llenar con sus piezas el pabellón del recinto ferial barbastrense, que este fin de semana acoge la décima edición del desembalaje de antigüedades, El Desván. El certamen, organizado por el Ayuntamiento de Barbastro, contará con la participación de 32 expositores procedentes de diversos puntos de la geografía española y francesa.
Esta feria propone para este fin de semana un ameno paseo por el pasado, en el que además se comprobará que lo antiguo y exclusivo no es sinónimo de caro. En el desembalaje podrán encontrarse antigüedades y piezas de colección de todos los precios y estilos. Desde pequeños objetos de coleccionista, como cómics de Capitán Trueno, por 3 euros, una cómoda en madera de roble por 120 euros, una cafetera Francis de los años 70 en color azul cielo por 150 euros, hasta un reloj de bronce napoleónico por 400 euros.
La entrada a esta feria es gratuita. Sus puertas se abrirán el sábado a las 16.30 horas y se cerrarán el domingo a las 20.30 horas. El horario del sábado será de 16.30 a 20.30 horas y la del domingo, de 10.30 a 20.30 horas en jornada ininterrumpida.
En decoración, las antigüedades ya no son un elemento de lujo. Lo antiguo y lo “vintage” son tendencias de plena actualidad. Una forma de integrar mobiliario y objetos de decoración antiguos en casas y pisos convencionales, aportando un toque vanguardista y distinto, y a precios muy asequibles.
El valor de las piezas incrementa según la época a la que pertenece, el diseñador que la creó, su estado de conservación y en algunas ocasiones, incluso, a quién perteneció. Para reconocer una buena pieza hay que fijarse en las propias imperfecciones o en las marcas de antigüedad que tenga el propio material: aunque se conserve en buen estado, siempre tendrá alguna decoloración o marca del tiempo, lo cual aporta mucha información sobre la pieza en cuestión. También el material empleado proporciona muchos datos sobre el objeto.

