Estos días he estado leyendo en la piscina género negro, un tipo de novela que, cuando está bien escrita, combina muy bien con tu tiempo libre. Y una no tiene que avanzar mucho leyendo a Chabón para notar que la novela está bastante bien escrita.
¿Qué nos cuenta Michael Chabon en su libro? Nos habla de una realidad alternativa en la que tras la Segunda Guerra Mundial, el estado judío está localizado en Sitka, Alaska. Un espacio creado por Estados Unidos y reservado para los miles de judíos desplazados por el conflicto en Europa. La soberanía queda en manos judía hasta que, en el momento de la historia, está a punto de pasar a manos de los nativos de Alaska.
La muerte de un hijo del Rabino y su investigación a manos del clásico detective sacado de guión de película, con su vicio y su decadencia sobre la espalda, son el hilo conductor de la trama.
¿Cómo nos lo cuenta?
Nos lo cuenta al más puro estilo cinematográfico, con escenas, escenarios y personajes descritos de manera minuciosa, que hacen que el lector visualice una gran pantalla en la que página tras página, va sucediendo la acción.
Tiene una habilidad el autor a la hora de crear lugares, personajes y momentos. Cada capítulo es una vivencia única, que bien podría constituir, por sí solo, un breve relato.
No creo que a nadie decepcione Chabon, sobre todo hoy en día, donde la novela policiaca es un género en auge, que cada día atrapa a miles de lectores.
Y a mí, Michael Chabon, me ha atrapado en su telaraña de palabras.

