La sala de exposiciones de la Diputación Provincial de Huesca acoge la muestra “Línea P. Los búnkeres del Pirineo”, del fotógrafo, arquitecto e investigador Iñaki Bergera. Podrá visitarse hasta el próximo 10 de mayo e incluye cientos de imágenes exteriores, interiores y aéreas de estos asentamientos fortificados poniendo el foco en los ubicados en la comarca del Alto Gállego, correspondientes al denominado Sector 23.
“El espectador se sumergirá en un extenso análisis sobre su tipología, materialidad e implantación en el paisaje” como ha relatado el autor, acompañado durante la presentación del diputado de Cultura, Carlos Sampériz.
El proyecto parte de la Organización Defensiva de los Pirineos, conocida como “Línea P”: una infraestructura militar planificada por el régimen franquista tras la Guerra Civil para fortificar la cordillera. A partir de 1944 se excavaron cerca de 5.000 asentamientos (de los casi 10.000 previstos), finalizando la actuación en 1956 y quedando abandonada desde 1976 sin haber entrado nunca en uso.
Bergera pone el foco en el Sector 23, ubicado en la comarca del Alto Gállego, y plantea un análisis visual de estos asentamientos fortificados. Para desarrollar el proyecto, el autor ha buscado, geolocalizado y fotografiado las 185 obras existentes actualmente en el sector, situadas entre 880 y 1.875 metros de altitud, con un registro realizado entre enero de 2024 y noviembre de 2025 que suma 1.500 fotografías exteriores, interiores y aéreas.
Además, con motivo de la exposición, y en colaboración con La Fábrica, se ha editado una publicación que reúne una selección de las fotografías, junto a los textos de José Manuel Clúa, Iñaki Ábalos, Ascensión Hernández, Ramón Esparza y el propio Iñaki Bergera.
Sampériz ha señalado que “esta exposición convierte en experiencia cultural un patrimonio discreto, a menudo invisible, y nos invita a mirar el Pirineo también a través de sus huellas históricas: desde el paisaje, la arquitectura y la fotografía”.
Programa didáctico y visitas
La muestra se puede visitar en la sala de exposiciones de la Diputación Provincial de Huesca, de martes a viernes, de 18 a 21 horas; sábados, domingos y festivos, de 12 a 14 horas y de 18 a 21 horas.
Con motivo de la exposición se ha diseñado un amplio programa didáctico con actividades para centros educativos, visitas para público con necesidades especiales y visitas guiadas para grupos organizados. Además, se ofertan actividades y visitas guiadas para público individual. Todas las visitas y talleres son gratuitos.
PROGRAMA DIDÁCTICO 6 de marzo – 10 mayo de 2026
Para acceder a los contenidos de la exposición se ha diseñado un programa didáctico que se adaptará a las necesidades de los diferentes públicos.
Actividades didácticas para centros educativos. La duración de la actividad será de 60 minutos y se adaptará al horario lectivo y a los currículos de cada uno de los ciclos educativos.
• Educación Infantil y primer ciclo de Educación Primaria.
• Segundo y tercer ciclo de Educación Primaria.
• ESO y Bachillerato.
Visitas para público con necesidades especiales.
Visitas guiadas para grupos organizados.
Actividades para familias para niñas y niños de entre 5 y 12 años. RESERVAR PLAZA.
• Sábado 25 de abril de 2026, 12,30 h.
Visitas guiadas para público individual. SIN RESERVA PREVIA.
• Domingo 15 de marzo de 2026, 12.30 h.
• Domingo 22 de marzo de 2026, 12.30 h.
• Domingo 12 de abril de 2026, 12.30 h.
• Domingo 26 de abril de 2026, 12.30 h.
• Domingo 10 de mayo de 2026, 12,30 h.
Todas las visitas y talleres propuestos son gratuitos.
Para participar en las actividades, así como para obtener más información:
Teléfono 636527037
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Durante la presentación, el fotógrafo y arquitecto Iñaki Bergera explicó el origen y el enfoque del proyecto que da lugar a la exposición. El autor recordó que su trayectoria profesional se resume en dos ámbitos que han marcado su trabajo durante más de veinte años: la fotografía y la arquitectura. Como arquitecto, fotógrafo y profesor, ha centrado gran parte de su investigación en estudiar la relación entre el espacio construido y el territorio, así como en las formas de representarlo visualmente.
En ese contexto sitúa su interés por la llamada Línea P, nombre coloquial de lo que en realidad fue la Organización Defensiva de los Pirineos, un sistema militar concebido durante el franquismo para fortificar la frontera pirenaica ante posibles invasiones. Según explicó, el régimen planteó crear hasta 10.000 asentamientos defensivos a lo largo de la cordillera, desde Hendaya hasta Girona, aunque finalmente se construyeron aproximadamente entre 4.500 y 5.000 búnkeres.
Para desarrollar su trabajo, Bergera investigó documentación en el Archivo Militar de Ávila y se apoyó también en el trabajo previo realizado por el investigador José Manuel Clúa, que había estudiado y difundido la Línea P en Aragón. A partir de ahí decidió centrar su investigación en un caso concreto: el Valle de Tena, correspondiente al sector 23 del sistema defensivo.
El objetivo fue localizar y fotografiar todos los asentamientos existentes en ese territorio para elaborar un diagnóstico visual del conjunto. En el Valle de Tena, explicó, se localizan 185 asentamientos distribuidos en seis núcleos de resistencia entre Biescas y la frontera del Portalet, lo que da idea de la magnitud de este sistema defensivo.
El proyecto supuso un trabajo prolongado de exploración sobre el terreno. El autor relató cómo tuvo que recorrer montes, bosques y zonas cubiertas de vegetación para localizar los búnkeres siguiendo las referencias de los archivos militares, en una búsqueda que comparó con la experiencia de encontrar un boletus en el monte o una pieza esperada tras una larga búsqueda.
El fotógrafo subrayó además el valor patrimonial de estas construcciones, que nunca llegaron a utilizarse militarmente y que hoy forman parte de lo que algunos historiadores denominan “patrimonio incómodo”, al tratarse de infraestructuras defensivas vinculadas a un periodo histórico concreto pero que, al mismo tiempo, constituyen un legado material sobre el que reflexionar.
Desde el punto de vista visual y arquitectónico, Bergera explicó que los búnkeres le interesan por su relación con el paisaje, por la interacción entre el hormigón y la naturaleza y por la manera en que la luz entra en estos espacios a través de las troneras. Según señaló, estos elementos pueden entenderse incluso como una analogía con la propia cámara fotográfica: espacios diseñados para mirar y desde los que la luz penetra y define el interior.
El trabajo realizado se materializó en unas 1.500 fotografías, de las que se seleccionó una parte para la exposición y para el catálogo. En la muestra pueden verse alrededor de 400 imágenes, mientras que el catálogo recoge 70 fotografías, con el objetivo de mostrar tanto la dimensión del sistema defensivo como el proceso de investigación desarrollado durante el proyecto.


