La decoración es una disciplina, un sector, un área de negocio, que se asemeja mucho en su funcionamiento a la moda. El propósito global de ambas es hacer destacar el apartado estético, incluso por encima de la funcionalidad.
Es tarea, por tanto, del consumidor, buscar ese equilibrio entre la funcionalidad y lo artificioso, lo estético. La decoración, a su vez, está también muy sujeta a las modas y las tendencias cíclicas, es decir, aquellas propuestas que ganan o pierden protagonismo por temporadas.
De este modo, podríamos decir quelas modas en decoración van y vienen, pero hay una que se repite con mucha frecuencia. El uso de mobiliario antiguo como parte de la decoración es algo que se asocia a los estilos retro y vintage. Mucho interés en recuperar mobiliario y estilos antiguos decorativos tiene que ver con intercalar ese aura de modernidad con espacios más tradicionales, y que esto sea sinónimo de personalidad y estancias acogedoras.
¿Qué nos lleva a recuperar estilos antiguos en la decoración?
El uso de muebles o accesorios decorativos antiguos, piezas que se usaban ya hace décadas, da respuesta a dos propuestas de los usuarios: la de reconectar con el pasado y avivar la nostalgia, y la de sacar partido de elementos que aún son funcionales.
No obstante, a esta idea se le contrapone la de aquellos que piensan que los muebles antiguos están pasados de moda. Para buena parte de la población, lo antiguo es sinónimo de volver atrás en el tiempo, y lo que verdaderamente hay que hacer es avanzar hacia el progreso.
Por otra parte, los lugares en los que encontrar muebles antiguos son anticuarios, que suelen ser establecimientos cargados de objetos, artículos decorativos y piezas de mobiliario muy recargadas, sin un orden estético muy cuidado. Hay quien piensa que esto puede llevar a cierto síndrome de Diogenes, es decir, acumular piezas, mobiliario y objetos que no es realmente necesario en casa.
A la tendencia cada vez más popular de integrar muebles antiguos en los proyectos decorativos, algo que también tiene el añadido de ser una forma de decoración sostenible que apuesta por la reutilización y el reciclaje; se contrapone esos estilos minimalistas, menos recargados y con estancias más asépticas.
¿Dónde encontrar muebles antiguos para integrar estas propuestas en la decoración de interiores?
Otra forma de ver este fenómeno, el de la decoración con muebles y accesorios antiguos, es pensar en ello a modo de piezas básicas. Recuperamos en este punto otra referencia a la moda. Igual que tener en el armario una buena gabardina es esencial porque es una prenda que nunca pasa de moda y resulta muy versátil, ocurre el mismo proceso con los muebles antiguos.
Los mejores lugares para adquirir este equipamiento doméstico son mercadillos, tiendas de antigüedades o tiendas de muebles de segunda mano. Se trata de establecimientos en los que podemos encontrar piezas que encajen a la perfección con nuestra idea para la decoración.
En cualquier caso, incorporar piezas antiguas que activen ese filtro de la nostalgia, nos haga rememorar tiempos pasados y sirva como apuesta de sostenibilidad y consumo racional solo acabará siendo realmente funcional y eficaz si está dentro de un proceso planificado en el apartado estético, y aquí es donde entran los conceptos básicos sobre decoración e interiorismo.
¿Cómo conseguir estancias bien decoradas haciendo uso de mobiliario antiguo?
Los muebles antiguos ganan protagonismo porque se utilizan como elemento estilístico para aportar toques diferentes a la decoración de interiores. Los estilos retro y vintage viven en gran parte de esta práctica. A pesar de que hay diferencia entre ambos, los dos tienen como elemento protagonista mirar al pasado y sacar provecho del mismo.
Por lo general, el uso de muebles antiguos implica también una apuesta por la calidad. En la actualidad, ya desde hace años, el sector mobiliario se mueve más por la producción de piezas estandarizadas que son más versátiles y más económicas, pero también más sustituibles.
En cambio, las piezas que tienen tras de sí mucha historia, y no hablamos solo de muebles sino también elementos decorativos, ayudan a que los espacios ganen en sensación de encanto. Al final, son portadores de recuerdos.
La dinámica para incorporar estos elementos en la decoración pasa por no darles excesivo protagonismo, que no sean piezas centrales en las estancias, sino que sirvan a modo de complemento estético, pero sin renunciar a la funcionalidad.

