Un año más los vecinos de Colungo celebramos la fiesta pequeña en honor a la Virgen mártir Santa Eulalia, esta santa nacida en Barcelona en el año 290 y que murió crucificada en una cruz en forma de aspa por no renunciar a su fe en Dios.
Aquí en Colungo es venerada desde hace muchos años y se le tiene una gran devoción. Los actos comenzaron pasadas las cuatro de la tarde prendiendo fuego a la gran hoguera que se hace en la plaza seguido del bandeo de campanas y disparo de cohetes. A continuación en la iglesia de San Esteban que lucía esplendorosa el nuevo suelo embaldosado se celebro la misa en honor a la virgen oficiada por el párroco local D. José María Cabrero a la que asistieron muchos vecinos, junto a las autoridades locales acompañadas por el presidente de la diputación y consejeros comarcales. Finalizada la eucaristía se bendijeron los panecillos y comenzó la procesión hasta la ermita de Santa Eulalia.
En la procesión se lleva a la virgen en la peana muy adornada con flores, además de la cruz procesional. En la procesión participo mucha gente y es que pese a que la festividad caía entre semana hubo una gran afluencia. Una vez que llegamos a la ermita, que se encuentra en el interior del cementerio, se canta el himno a Santa Eulalia, se trata de un canto muy bonito formado por cuatro estrofas y en el que se pide a la virgen que nos guarde y nos bendiga.
Después se volvió de nuevo hacia la iglesia, durante la procesión se fue rezando el rosario. Una vez en la iglesia acabo el rosario y a la salida tuvo lugar el tradicional reparto de los panecillos bendecidos junto con el jamón a todos los asistentes, acompañado de porrones de buen vino. El panecillo y el jamón se come al calor de la hoguera junto a toda la gente se disfruta de un gran ambiente de armonía y alegría y allí se está hasta que va anocheciendo y la gente va marchando. Y así finaliza este día muy especial para todos los de Colungo que sirve para honrar a nuestra patrona Santa Eulalia.

