Monzón volverá a ser referencia nacional del encaje de bolillos, una labor procedente de la España medieval y que en la capital del Cinca Medio goza de una gran aceptación. Será de la mano del XIII Encuentro Montisonense de Encaje de Bolillos que se celebrará en la nave del recinto ferial de la Azucarara en la mañana de este sábado.
Sus organizadores, la Asociación de Viudas «Renacer» y la Concejalía de Participación Ciudadana del Ayuntamiento de Monzón, esperan una afluencia de unas 430 personas llegadas en su mayoría de Aragón, Cataluña, pero también de otras comunidades autónomas del Estado.
Las organizadores han decidido que la cifra de participantes ronde los 400 para ofrecer una acogida de calidad a todos los asistentes. A este respecto, la concejal de Participación Ciudadana, Mercedes Álvaro, ha recalcado que se ha tenido que desestimar la solicitud de muchas personas que querían participar en este encuentro, todo un clásico nacional, por motivos de logística.
La concejal Álvaro ha acompañado en la presentación de este nuevo encuentro a la presidenta y vicepresidenta de la Asociación de Viudas «Renacer», Pepita Ribes, y Teresa Pérez, que han explicado los detalles del certamen y de esta técnica centenaria.
Los encajeros y encajeras y los cuatro comercios de objetos relacionados con el encaje de bolillos tendrán cabida en la planta superior de la Nave, y en la de abajo se instalará una exposición de «patchwork» (confección de mantas y otras prendas mediante la unión de retales de distintas telas y colores), así como una exhibición de labores de punto.
Álvaro ha agradecido la colaboración de la Asociación de Viudas, y Ribes ha aplaudido el trabajo de las socias que «incluso se encargan de hacer los bocadillos».
Sobre la una y media se entregarán los premios a las tres mejores labores expuestas, los participantes de mayor y menor de edad, y el grupo llegado de la localidad más alejada de Monzón.
Según explicó Ribes el Encaje de Bolillos es una labor que según algunas investigaciones popularizó la reina Catalina de Aragón, esposa del rey inglés Enrique VIII. Cuando ésta fue repudiada por el monarca británico y recluida a una torre, pidió que desde España le enviaran los utensilios necesarios para realizar encaje de bolillos y enseñar esta técnica a sus damas de compañía. Posteriormente la técnica se extendió por toda Europa. En la actualidad cada vez más hombres se suman a esta labor como afición o terapia para relajarse o adquirir destreza en las articulaciones.




