El domingo amaneció primaveral. Los gigantes de cartón piedra de Monzón y Sena, acompañados de la música de «La Cuquera», animaron el mercado medieval; la Milicia Templaria de Castellón representó la ceremonia de investidura de un novicio; y Trotamundos «clavó» la historia de la caída de la Orden del Temple y la de la toma del castillo de Monzón por Jaime II.
Las recreaciones históricas dotaron de contenido el programa del Homenaje, le dieron mayor esplendor y se ganaron al público, y el aplauso abarca a las innumerables asociaciones colaboradoras: Templaria Tradiciones, Héroes Legendarios, Amas de Casa, Peña El Carrasquizo, Libélula, Donzaineros, ACHA, Passarelles Muretaines, Coral, banda de tambores… y los «figurantes» llegados de otras localidades.
En el acto institucional, en la Sala de los Caballeros, el Ayuntamiento reconoció el trabajo pionero de María Ángeles Mur, ex guía del castillo, en la puesta en marcha del Homenaje a principios de siglo (la alcaldesa le entregó un presente), y la Milicia Templaria impuso sus insignias a Lanau (primera referencia del Ayuntamiento) y José Manuel Baena, representante de los templarios montisonenses.
La Coral Montisonense bajó el telón de la mañana, y por la tarde, en el cauce del Sosa, Héroes Legendarios, escoltados por la Banda de Tambores, simularon combates. La actuación, seguida por cientos de espectadores desde los muros de las avenidas de Lérida y Goya, se resintió porque a última hora falló el ejército de la Asociación Cultural Historia Aragonesa (ACHA). La idea, cara al futuro, promete.

