Ausente soledad
dónde estás que
ya no me llamas…
¿acaso no permitirás
que vulnere tu paz
con mi presencia?
No… no digas nada…
quiero ser la sombra
de tus fragancias,
la guirnalda que orla
tu invisible aura,
la luz mortecina
que te alumbra al alba,
la nana que arrulla
tu sueño en la madrugada.
Soledad ausente…
¡quiero ser tú!
Miguel Ángel Flórez Rubio


