Trabajar en aquello que se ama es una utopía en los mercados laborales occidentales. Lo común es que las personas opten por ocupar las vacantes disponibles y dejen de lado los sueños porque solventar las necesidades está por encima de cualquier meta. Claro está, esto no significa que no se pueda lograr laborar en aquello que se anhela, es solo que las probabilidades son más bajas.
Tomando en cuenta esta avasallante realidad, el elaborar y tener a la mano un plan de carrera puede significar un necesario as bajo la manga que permita cumplir el objetivo deseado. Bien sea que se desee ocupar un puesto en VerdeCasino o en la administración pública. Para ello, lo principal que debe hacerse es dar solución a las siguientes interrogantes “¿En qué rama quiero realmente trabajar?” y “¿Cómo deseo que se desarrolle mi carrera?”. Las respuestas arrojarán las tareas diarias necesarias en pro de conseguir los propósitos profesionales en un año, un lustro y una década, respectivamente.
Se debe tener en cuenta que cada planeación se corresponderá individualmente a las cualidades de cada individuo. Por ende, los tiempos de ejecución varían, así como el alcance de las metas. En adelante, más al respecto.
Ventajas de elaborar un plan de carrera
Un plan de carrera no es más que un itinerario que debe llevarnos a lograr nuestras metas. Si se elaboran y ejecutan bien, tendrán como resultado estos beneficios:
- Panorama: todo diseño de un proyecto de carrera requiere tener una visión amplia no solo de las cualidades que se poseen, sino del entorno condicionante. Si bien somos lo que hacemos con nuestro tiempo, también dependemos del entorno y de nuestras condiciones socioculturales. Tener claro esto es de suma importancia antes para llevar a cabo un plan efectivo.
- Exploración de posibilidades: esto va muy ligado a lo planteado en el punto anterior, las condiciones de vida y las propuestas circundantes. No dejes de apuntar hacia arriba, pero, mientras logras llegar al éxito, toma todo lo que esté a tu alcance que se adecúe a tus capacidades. Esperar solo lo que nos conviene puede mantenernos estancados.
- Ahorro de esfuerzos: cuando un profesional tiene bien estipulados sus objetivos, sabe bien cuáles son sus prioridades y debe hacer algún(os) sacrificio(s), de ser necesario;
- Confianza: un profesional con metas claras siempre se muestra seguro y determinado porque se siente en el camino correcto.
Pasos para llevar a cabo un óptimo plan de carrera
Ya teniendo claro lo referente al panorama, nuestras capacidades y metas, estos son los pasos a seguir para llevar a cabo un óptimo plan de carrera:
Primer paso: evaluación del plan de carrera
Todo plan de carrera, como ya se dijo, implica autoconocimiento. En tal sentido, es necesario cumplir con los siguientes parámetros:
- Establecimiento de prioridades: en este apartado se plantean metas básicas. Entre ellas destacan el tipo de ambiente en el que se desea trabajar, adónde se desea llegar, qué impacto se desea tener en la sociedad y, no menos importante, cuánto se quiere percibir económicamente hablando.
- Delimitación de intereses particulares: una persona que trabaja en lo que le gusta tiende a disfrutar cada jornada. En este sentido, el Inventario de Intereses de Strong-Campbell puede ser una herramienta muy útil para identificar las carreras más afines;
- Entendimiento de la personalidad: en internet hay tests como el de Myers-Briggs Type Indicator muy recomendados para determinar el tipo de empleo más adecuado según la personalidad del trabajador;
- Realizar un inventario de habilidades: este apartado es simple de abarcar, pues desde un principio se ha expuesto lo importante de conocer nuestras debilidades y fortalezas. Tras tener la certeza de lo que se sabe y lo que no, entonces se puede escoger con autoridad los cursos o talleres que permitirán fortalecer nuestros conocimientos y destrezas.
Segundo paso: elegir el tipo de carrera laboral
Toda carrera optada debe ser cónsona con lo que se sabe, lo que se domina. No podemos escoger un oficio solo porque es nuestro sueño si no poseemos las aptitudes para asumirlos. En adelante, se explica claramente:
- Empleos basados en el conocimiento: estos requieren que el interesado posea aptitudes y actitudes académicas de altura. No en vano, la preparación universitaria viene siendo uno de los principales requisitos impuestos por las grandes transnacionales para poder optar por vacantes en sus empresas.
- Empleos basados en habilidades: se trata de trabajos que requieren de capacitación técnica y/o aptitudes físicas, entre ellos: construcción, artes, cocina y otros en donde la destreza manual sea crucial;
- Empleos de emprendedor: los emprendedores son profesionales enfocados en crear soluciones mediante la oferta de sus productos o servicios, ya sea de forma independiente o mediante el establecimiento de un negocio (con o sin personal contratado);
- Freelance: son especialistas que ofrecen sus servicios como contratistas independientes. Usualmente en cargos vinculados a: diseño gráfico, producción y edición audiovisual, creación de contenido web, reparaciones domésticas y consultorías.
Tercer paso: la búsqueda de trabajo
La búsqueda de empleo comienza por hacer una lista de puestos más interesantes y concordantes con las metas globales del plan de carrera. No olvides enumerar cuáles son las empresas que más se ajustan a las aspiraciones profesionales que posees.
Estos son algunos consejos para tener mayor efectividad en este apartado:
- Buscar testimonios de profesionales experimentados en el puede servir para formar una red de apoyo y una visión muy valiosa desde el interior de una industria;
- Observar y analizar las decisiones tomadas por otros trabajadores exitosos en el área laboral elegida;
- Hacer voluntariados y pasantías para ganar experiencia;
- Considerar comenzar con trabajos a tiempo parcial. Por ejemplo: como asistente en un empleo relacionado con el plan de carrera;
- Encontrar un mentor y tomar cursos relevantes;
- Desarrollar una estrategia para la solicitud de empleo que incluya:
- Sólidas referencias profesionales y personales
- Contactar a reclutadores internos (de sitios como Linkedin o Indeed, por ejemplo)
- Recurrir a una agencia de empleo
- Aprovechar internet y las redes sociales —Upwork, Freelancer, Linkedin y grupos de Facebook, principalmente— para ampliar el nicho de empresas en donde aplicar;
- Evaluar los progresos conseguidos.





