Aunque hay veces que parece verse la luz al final del túnel en España en lo que a economía se refiere, la verdad es la percepción de los ciudadanos sigue siendo pesimista. La inflación y la desmotivación siguen un camino de descenso paralelo, tal y como recoge el séptimo informe Monitor del coste de la vida.
No se puede poner en duda que el coste de la vida ha experimentado un ascenso paralelo desde que te terminó la pandemia. De hecho, el aumento de los minicréditos nuevos al instante, los préstamos personales o la solicitud de ayudas están a la orden del día en la realidad española.
El mencionado informe recopila datos de 32 países desde abril del año 2022 y sus conclusiones son un poco preocupantes por las implicaciones que tiene. A continuación, detallamos las más importantes que llegan a pasar por alto hasta el descenso de los tipos de interés, algo que debería alegrar a la inmensa mayoría.
Expectativa de que los precios suban más
Pese a que la tasa de inflación ha bajado mucho y ya está en el 2,4% frente al 6,8% de noviembre del año pasado, la expectativa de los españoles no parece ir a mejor. De hecho, más de un 60% considera que seguirá subiendo en los próximos 12 meses en los aspectos cotidianos.
Tal es así que un 70% se cree que el precio de los alimentos subirá, un 65% opina que lo harán los productos del hogar y el 60% está convencido de que habrá más gasto en combustible, electricidad y gas. También se espera que suban los precios relacionados con el ocio: bares, restaurantes y actividades nocturnas.
Lo que empieza ya a ser una percepción habitual es que los precios nunca van a estar como antes de la inflación. Un 24% de los españoles considera que es imposible que esto suceda mientras que el 58% opina que podría ser durante el próximo año o, incluso, después de 2025.
La pérdida de confianza en la recuperación a largo plazo está pues a la orden del día. De hecho, esta especie de hastío económico no solo es reflejo de una preocupación por el ahora, sino que parece expandirse en la cadena del tiempo sin que vea su fin.
Vivir con lo justo
Vivir con holgura es algo que solo pueden hacer el 7% de los españoles. Aquellos que tienen los ingresos más bajos (un 35%) dice pasar dificultades mientras que solo el 6% de españoles con ingresos altos lo pasa mal en algún momento. El informe (The Ipsos cost of living monitor) señala que las brechas entre ricos y pobres cada vez son más evidentes.
Para los españoles, las principales causas de que haya subido todo son la situación de la economía global, los beneficios de las empresas, los tipos de interés y, por supuesto, la guerra de ucrania y su impacto en la sociedad. Aunque este ha ido bajando poco a poco, sigue siendo un factor para considerar.
Sentimientos enfrentados en las soluciones
Los ciudadanos españoles tienen opiniones divididas en cuanto a cómo reducir el impacto que supone el alto coste de la vida. Esto hace no llegar a un consenso sobre cuáles serías las mejores soluciones para salir delante de la mejor manera posible.
En porcentajes, un 33% tiene claro que lo mejor sería bajar impuestos y un 32% se decanta por subir el gasto público, pese a que eso implique tener que pagar más impuestos. Las discrepancias son evidentes y no parece haber un consenso en cuál sería el mejor método para salir de esta.
Llama la atención que las opiniones son distintas según las generaciones, Mientras los Baby Boomers (nacidos entre 1945 y 1964) cree en la inversión pública (39%), la Generación Z (nacidos entre 1997-2020) se decanta por la bajada de impuestos para salir de la crisis (38%).
Un horizonte incierto
El informe refleja que la percepción económica española está marcada por el escepticismo y por la incertidumbre. A pesar de que algunos marcadores económicos apuntan a una mejoría, la inflación entre ellos, la población parece no estar recibiéndolo así.
No se puede negar que la economía española tiene ya signos de recuperación, pero los ciudadanos no lo perciben con entusiasmo. Para cambiar este sentimiento de pesimismo, deberían implementarse políticas capaces de reducir la brecha social y que a la vez suavice el impacto de la subida de precios en los más vulnerables.


