Eduardo Ferrer Marchite.
Es en estos días de » profunda devoción y fé», en los que me pongo a pensar en cuánto ha evolucionado el ser humano en tantos siglos de existencia respecto a su forma de ser, de pensar, de creer o de interpretar el sentido de la fé, de la vida, del amor al prójimo … MENTIRA!!!!.
No he pensado en eso, sino en como no hemos evolucionado, en como la no progresión en nuestros valores y como la pasividad que facilita nuestras existencias, provoca el más detestable y lamentable involucionismo de gran parte de la raza humana entre los cuales como no, yo me incluyo.
Cómo tenemos la poca vergüenza de lamentarnos de nuestra situación económica cuando en el mundo hay millones de personas que mueren de hambre o de enfermedades mientras multinacionales de la misericordia celestial se lucran de las ayudas y se apropian de unos sueldos con los que docenas de familias se alimentarían durante meses?…
Cómo tenemos la poca vergüenza de exigir nada cuando existen países repletos de personas como nosotros, que sufren un bloqueo avalado y respaldado por nuestro gobierno?…
Cómo nos permitimos la licencia de colocar fronteras para impedir el paso de personas a un trozo de tierra en busca de un medio para dar de comer a los suyos?. ¿ Quién coño somos nadie para trazar una ralla que delimite hasta dónde tienen derecho a pasar?…
Alguien se acuerda de nuestros abuelos?. Muchos de ellos fueron emigrantes.
Alguien se acuerda de la historia?. Nosotros fuimos entre otras muchas detestables cosas, emigrantes- invasores…pero invasores colonizadores según los cuales la alternativa a la conversión, era la extinción.
Puedo llegar a entender la necesidad de creer, la opción de opinar e incluso la obligación moral de promulgar, pero me sorprende enormemente la facilidad para olvidar y la tremenda capacidad de modificar los escritos a favor de nuestra egoísta conveniencia. Ojalá mañana encontrase yo la manera de sentirme orgulloso de una religión que me inspirase confianza, respeto a los demás e igualdad entre razas, pero a día de hoy, solo encuentro palabras en un gran libro sagrado que se promulgan pero no se cumplen, votos que se juran pero no se respetan y protocolo que aúna las tres cosas que más desprecio me producen en forma de procesión: iglesia, falsos cristianos y políticos en continua jornada electoral.
Desde éste escrito, mi enhorabuena a todos los cristianos que se portan como tales fuera de los días de lucimiento social establecido, a los ateos que como yo, procuramos convivir, respetar y sobre todo diferenciar de entra la muchedumbre a los verdaderos intérpretes de la misericordia humana, y cómo no, a los que sin creer ni dejar de hacerlo, sencillamente intentan mejorar un poco este mundo que comenzó a hundirse el mismo día en que a alguien se le ocurrió que unos merecen ir al cielo y el resto a un infierno.
Por eso en esta semana santa, mi procesión la realizaré en mi interior, pidiendo perdón si en algún momento creí, si en algún momento me sentí superior a nadie, si en algún momento un ápice de sentimiento racista surcó mi cerebro imperializado o si en algún momento de he sentido orgulloso del mundo que me ha tocado vivir.
Alguien pensará que quién es tan idiota como para escribir estas chorradas…y es probable que tenga razón, pero era ésto o curar mi conciencia con un tambor…y no sé tocarlo.

