En la jornada inaugural del PolifoniK Sound de este año un calor sin tregua dio la bienvenida desde primera hora de la tarde al público asistente que recibió con las pilas cargadas los primeros beats electro pop de Balac DJ.
El primer directo de la noche tuvo marca de la casa oscense: Will Spector y Los Fatus demostraron por qué se manejan como pez en el agua dentro de los parámetros del synth-rock, el indie y la psicodelia, con un frontman con el desparpajo perfecto para calentar motores. Luego sería el turno de otra banda de la provincia de Huesca, Hola Hola Hermanita. Este ha sido el año del reconocimiento de los méritos de esta formación, que volvieron a hacer gala de sus melodías trabajadas y enraizadas con sonidos crudos, oscuros y en gran medida ochenteros, característica fundamental de su último disco, ‘Día #1 (el fin del principio)’, con el que han conseguido el reconocimiento mediático que se merecen.
Cuando la noche comenzaba a caer dando algo de tregua al calor llegó el donostiarra Pablo Martínez, alma de Dotore. Y lo hizo con nuevo disco bajo el brazo y melodías que transcienden lo recurrente, como lo demuestran las canciones que sonaron de ‘Variaciones’, donde se aleja del pop folk que caracterizó sus dos primeros trabajos para adentrarse en terrenos más experimentales y sorprendentes. Por su parte, el rock n’roll elegante y fresco de los británicos King No-One fue una de las gratas sorpresas de esta noche. Detalle curioso el que protagonizaron cuando el cantante tomó fotos de su público desde el escenario. Con su presencia, el festival confirma su querencia por las apuestas inéditas de bandas que en breve darán mucho que hablar, como es el caso de estos jovencísimos músicos. Pura energía.
Tras ser una de las bandas que más directos ofrece en nuestro país, era de esperar que Dorian no dejaran a nadie indiferente. Y menos aun con esta reinterpretación de sus temas más clásicos, en ese resumen a su trayectoria titulado ‘Diez años y un día’ que nos presentaron con unas cuerdas que sonaron elegantes y un enfoque melódico diferente con el que refrescaron la memoria y la nostalgia de una década de pop de muchos de los presentes con momentos álgidos del público cantando ‘Corta el aire’. Era un experimento atrevido que saldaron con buena nota a juzgar por la reacción del público. Ya entrada la madrugada las canciones de El Columpio Asesino sonaron cual ráfagas electrizantes e hipnotizantes. Su ‘Ballenas muertas en San Sebastián’, un disco radical y con guiños al kraut y al underground, les ha confirmado como uno de esos valores seguros y más originales de la escena independiente actual.
El último de los directos vino de la mano de otra formación oscense ya consolidada: Pecker, que demostraron por qué son de las bandas más queridas de esta tierra. Con todos los premios de la música aragonesa en sus bolsillos, la formación quiso demostrar que los veteranos del pop también pueden descargar adrenalina y actitud rock encima de un escenario.
La noche se cerraría con uno de los djs locales más respetados, el barbatrense Alex Curreya, quien levantó a los asistentes con una sesión de electrónica más enfocada al pop que al house y el techno que le caracteriza, para un público que seguía con ganas de más festival pese a llevar horas en el recinto.
Sin duda, colofón de lujo para un final de jornada festivalera intensa y cargada de buenas vibraciones, como viene siendo habitual. Algo que sin duda volverá a suceder mañana, en el segundo y último día de PolifoniK Sound 2015. Y así os lo contaremos.


