Siempre que nos viene a la mente un coche deportivo, pensamos en su aceleración, en lo rápido que corre, pero no caemos en la importancia de sus frenos.
Lo cierto es que en el mundo de la competición saben muy bien que los discos de freno coche tienen una enorme trascendencia, pues se dice que un automóvil es tan rápido como su capacidad a la hora de detenerse.
Brake fade o resistencia al calor
Cuando conducimos un coche de calle o convencional, si miramos sus discos de freno, veremos que son de metal y macizos por norma general. Estos suelen bastar con el fin de detener el coche de manera puntual.
En los deportivos esto no es así, puesto que los frenos trabajan sin parar y a altas velocidades. Esas frenadas continuas generan calor y, una vez que los frenos se calientan demasiado, dejan de funcionar.
Para prevenir esto, en los frenos de los coches deportivos se usan:
- Discos ventilados y perforados. Se emplea el aire para enfriarlos y los agujeros evacúan los gases, lo que ayuda a que la temperatura baje.
- Compuestos cerámicos. Los discos de estos coches no son de acero, sino de materiales carbocerámicos, los cuales trabajan a altas temperaturas sin deformarse.
Control del peso y de la masa no suspendida
Cuando se diseña un coche deportivo, hay que tener en cuenta factores que no son importantes en los utilitarios que usamos a diario para desplazarnos.
Uno de ellos es el de la “masa no suspendida”, que es la que no está soportada por los muelles de la suspensión. De esa manera, hay que reducir el peso de las pinzas y de los discos de freno. Si el peso es bajo, el coche es más ágil, pues la suspensión reacciona antes a las irregularidades del terreno.
Eso hace que los fabricantes se decanten por pinzas de aluminio monobloque, al ofrecer estas una rigidez inmensa y un peso mínimo.
Tacto de pedal y modulación
Aquellos que saben conducir usan el freno como un regulador de carga. De esta manera, los sistemas de frenado deportivos ofrecen pedales con un tacto muy firme y comunicativo.
La razón es que los que van al volante practican una técnica que denominan “trail braiking”. Consiste en frenar de forma ligera en las curvas, con lo que el eje delantero baja y las ruedas tienen más contacto con el suelo.
Esto evita que las ruedas delanteras derrapen, aunque para ello es necesario un sistema de frenado muy sensible.
Seguridad activa a altas velocidades
Un coche deportivo también sale a las carreteras convencionales. De hecho, lo normal es que la mayoría de ellos jamás entre a un circuito.
Así, los frenos son muy importantes para la seguridad activa, pues estos vehículos alcanzan las velocidades legales con una enorme facilidad. Desarrollan mucha energía cinética y para detenerla es necesaria una potencia de frenado considerable.
Al mirar los frenos de estos coches, no es raro que nos demos cuenta de que llevan unos discos enormes, sobredimensionados. Ese tamaño suele ser la diferencia entre un pequeño susto y un accidente serio.


