Ocurrió el 15 de noviembre, el Antiguo Salón de Sesiones de la Cámara Alta acogió la tercera sesión del ciclo de conferencias “Encuentros con la historia y la literatura» con la conferencia titulada “Hispania corazón de Roma” del escritor Santiago Posteguillo.
El escritor comenzó nombrando a Cicerón:
«Quo usque tandem abutere, Catilina, patientia nostra?»¿Hasta cuándo, Catilina, abusarás de nuestra paciencia?
Y otros hechos históricos como la ley de reforma agraria, (con el fin repartir las tierras), la resistencia de Numancia, gracias entre otras cosas, a las condiciones climáticas de su entorno, y a quienes compara con la aldea de Asterix y Obélix:
«Cuando se piensa en Numancia, con frecuencia pensamos en el asedio, que fueron 400 días, pero la guerra de Numancia duró 20 años. Numancia derrotó a cuatro ejércitos consulares romanos, incluido uno en el que llevaron elefantes.»
(..)
«Pero antes tendrán que hacer otra cosa para rendir Numancia. En esos 20 años de guerra se van a dar cuenta que cuando luchan contra Numancia, luchan también contra el clima.»
Sigue ‘hablando’ de como «esa aristocracia que quiere quedarse con todo el poder y la riqueza, y los populares», tras un largo recorrido nos comenta que «Trajano tenía una preocupación con el agua.»:
«Había crecidas en el Tíber. Trajano se preocupó de hacer varias obras hidráulicas e incluso un puerto nuevo también. Porque a veces había avenidas desde el mar en el Tíber, para controlar así estas avenidas de agua.»
Posteguillo continua:
«Lo que intento ilustrar es que, para bien o para mal, son hispanos los que han formado o han tomado las grandes decisiones de Roma, las grandes decisiones de ese imperio occidental del cual venimos.»
Para luengo situarnos Paiporta, Valencia, con una rápida y estremecedora explicación de los hechos acontecidos; la espera de ayuda que no llegó hasta el tercer día en forma de voluntarios y su decisión, tras una llamada al ejercito que «no puedo decir lo que me dijeron«, explica, pero si le motivó a irse andando con una maleta desde Paiporta a Valencia, «hemos de salir de aquí, por nuestros medios» le dijo a su pareja. Para finalmente volver al siglo I a.d.C., sin dejar de pasar por Antonio Machado:
«Miren, en el siglo I a .C. los políticos se apuñalaban entre ellos, y ahora voy a hacer una generalización que es injusta, con políticos que yo sé que son honestos y que intentan hacer las cosas bien, pero la sensación que hay en todas las poblaciones de las que yo vengo es que los políticos del siglo XXI apuñalan al pueblo.»
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Santiago Posteguillo Gómez (Valencia, 1967) es un reconocido escritor español y doctor en filología, especializado en novela histórica ambientada en la antigua Roma. Su obra ha alcanzado un gran éxito internacional, destacando por su rigor histórico y su capacidad narrativa. En 2018, ganó el Premio Planeta con Yo, Julia, primera parte de su saga sobre la emperatriz Julia Domna, completada en 2020 con Y Julia retó a los dioses.
Con formación en filología, lingüística y traducción, Posteguillo es doctor europeo por la Universidad de Valencia. Además, cursó estudios de literatura creativa en la Universidad de Denison (Estados Unidos) y de lingüística en Gran Bretaña.
Actualmente, es profesor de literatura inglesa en la Universidad Jaume I de Castellón, donde también ha dirigido el Instituto Interuniversitario de Lenguas Modernas Aplicadas.
A continuación la intervención de Santiago Posteguillo:
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(Aviso para navegantes, el exhorto fue al final, pero la lectura inicial resultaría básica. Un avispado cauce que nos trae a la memoria aquello de que quien no recuerda la HISTORIA esta condenado a repetirla.)
Desde mi punto de vista, y antes de proceder a su magnífica exposición, decirles que a mi esto (nuestros «altos cargos» políticos, sobre todo) me recuerda a «Luces de Bohemia» de Ramón María del Valle-Inclán.
Publicada en 1920 inauguró el género del esperpento.
Pilar de la literatura española y retrato atemporal de los conflictos sociales, políticos y culturales. Luces de Bohemia no solo denuncia los problemas de su tiempo, sino que también invita a reflexionar sobre la condición humana y los mecanismos de poder, vigentes en cualquier época.
Siendo una crítica mordaz de la sociedad española de principios del siglo XX, especialmente de su hipocresía, corrupción y decadencia.
La obra teatral sigue el último día de vida de Max Estrella, quien recorre la noche madrileña en una serie de escenas que combinan lo grotesco, lo absurdo y lo trágico.
En su deambular, Max se encuentra con una variedad de personajes y situaciones que reflejan la desigualdad social, la injusticia y la miseria de España.
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Ahora si, la ponencia completa de Santiago Posteguillo en el marco del ciclo de conferencias “Encuentros con la historia y la literatura” en Senado de España:
«Muchísimas gracias, don Vicente Tirado, a ti, Antonio Pérez Cenares, Chani, muchas gracias por la amable presentación. Autoridades, damas y caballeros, pues muchas gracias por estar aquí esta mañana. Pues para que hablemos un poquito de historia, un poquito también de literatura.
Podríamos empezar, como empezó Cicerón el 8 de noviembre del año 63 a .C., arremetiendo contra Catilina.
«Quo usque tandem abutere, Catilina, patientia nostra?»
¿Hasta cuándo, Catilina, abusarás de nuestra paciencia?
Quiten ustedes Catilina y pongan al que quieran. Lo que ha ocurrido, no obstante, con el relato tan importante que es, ciertamente el relato.
Miren que lo sabía César, que inventó él el periodismo. César se dio cuenta que los senadores votaban a favor o en contra del pueblo tranquilamente porque no se sabía lo que votaban. Entonces inventó el acta diurna, que era una gran tabla en el centro del foro donde César se empeñó en que se publicara, se escribiera, qué votaba cada senador sobre cada ley. Ya no era tan fácil pasear tranquilamente por las calles de Roma. A ese acta le fueron añadiendo más informaciones, informaciones incluso de otras elecciones, de magistrados que salían elegidos. Luego incluso la copiaron y la leían los praecones, de ahí pregoneros, para toda la gente que no podía leer. Y le añadieron hasta informaciones sociales, como la última obra de teatro que se había estrenado en Roma y hasta si el actor lo había hecho bien o mal. Y eso es el nacimiento de la prensa.
César sabía que el relato era fundamental. Por eso escribió su relato de la guerra de las Galias, para que estuviera su versión, sobre todo ante el Senado, ante el Senado romano que estaba esperando que acabara su mandato proconsular en la Galia para juzgarlo. Así que él sabía que el relato era esencial. Esto lo han sabido siempre los grandes poderes.
¿Y cuál es el gran poder de nuestra civilización occidental en los últimos dos siglos?
Nosotros hemos tenido un imperio y hemos tenido mucho control del relato durante mucho tiempo, pero desde hace un par de siglos el relato es anglosajón, en el mundo occidental.
Los chinos siempre van en otra dimensión. Y ese control del relato por parte del mundo anglosajón se reafirma a partir de la Segunda Guerra Mundial con el control de Occidente por parte de Estados Unidos. Cierto es que quizás Estados Unidos pueda ser un imperio en decadencia, porque todos los procesos históricos parecen acelerarse hoy día, pero les recuerdo que los imperios caen despacio. Así que de momento en nuestro mundo occidental el relato es anglosajón y han sido los anglosajones los que normalmente nos han contado todo, incluido Roma. Y lo han hecho bastante bien o muy bien e incluso brillantemente.
¿Qué vamos a decir de las novelas de Wallace o de Howard Fast, de Ben -Hur o de Espartaco? O más recientemente de maravillosos maravillosos relatos de Robert Graves sobre todo el mundo de la antigua Grecia y la antigua Roma y sus grandes novelas sobre el emperador Claudio?
Eso sí, escritas en España, porque Robert Graves vivía en Deyá, Mallorca, donde está su casa museo, donde recuerdo que su hijo cuando la visité, está el escritorio donde Graves escribió yo Claudio, pero claro hay una cuerda para que nadie se acerque.
Su hijo William que ya sabía de mi pasión por las novelas y que además yo en mis clases de literatura inglesa y norteamericana en la universidad le hago un homenaje a Graves especial y es que Graves siempre se consideró poeta.
Tiene una gran obra poética muy desconocida y a mí me gustaba dar su poesía en clase. Así que su hijo William me dijo ¿te gustaría sentarte donde mi padre escribió yo Claudio? ¿Puedo? a ti te dejo. Y me senté. Recuerdo que en ese momento estaba escribiendo la novela sobre la emperatriz Julia para la cual no tenía un título, pero al levantarme de esa mesa tuve claro que el título tenía que ser Yo Julia.
Han controlado el relato sobre Roma y lo han hecho muy bien, pero si queremos ser realmente ecuánimes, Britania era una puñetera esquina del imperio romano.
A Britania se le apareció el imperio romano a la cultura romana con ese gran muro, ese gran acantilado de Dover blanco, de grandes paredes blancas, albinas, que de ahí viene la pérfida Albión, porque lo primero que ves cuando llegas al sur de Gran Bretaña es los acantilados blancos de Dover.
Y eso es lo que vio Cayo Boluseno, el tribuno militar que envió César con una galera de inspección de reconocimiento para encontrar el lugar donde desembarcar las legiones. Esa esquina del imperio. César se daría cuenta después de dos expediciones a Britania que realmente no merecía tanto la pena. De hecho, César, cuando consiga tener el poder, lo que proyectará, lo que ya proyectó, no era la conquista de la Galia, sino cruzar el Danubio para conquistar la Dacia con sus minas de oro.
Algo que tendrá que esperar 150 años hasta que un hispano trajano lleve a cabo ese plan de César. Y el otro gran plan de César era conquistar Partia, que también tendría que hacer finalmente un hispano. César no pudo llevar a cabo ninguno de estos dos proyectos porque, como ustedes bien saben, en los idus, si lo decimos en español, las idus, si atendemos a que idus es femenino en latín, de marzo, el 15 de marzo del 44, César fue asesinado.
¿En una reunión del Senado? Que no, en el edificio del Senado. ¿Por qué no se reunió el año 44 el Senado romano en el edificio que está en el foro? Por algo que pasó en el año 52. En el año 52, una mujer, Fulvia, la única mujer en Roma que ha llegado a comandar legiones, ocho, ahí es nada, una mujer que llegaría a ser la primera esposa de Marco Antonio. Fulvia vio como a su primer marido, Clodio, en mitad de un proceso electoral, su marido se presentaba a pretor, otro contrincante, Milón, se presentaba para cónsul.
Estamos en las elecciones de septiembre del 53 para las magistraturas del 52 a .C. Hubo una reyerta brutal en la vía apia entre los partidarios de uno y de otro y a Clodio lo malhirieron y llegó arrastrándose, desangrándose esta casa de Fulvia.
Fulvia cogió el cadáver de su esposo y lo llevó al centro de Roma, al foro, con todos sus seguidores. Irrumpieron en el edificio del Senado. Esto quizá no sea muy bueno contarlo aquí, pero aviso para navegantes. Incineró en el centro del edificio el cuerpo de su esposo y así empezó el incendio que arrasó con el edificio del Senado.
Como luego vino la guerra civil entre César y Pompeyo, nunca se pudo reconstruir hasta la época de Augusto y por eso el año 44 no se pudieron reunir en el edificio del Senado incendiado, sino en un foro que había creado Pompeyo, que se puede visitar en Roma, que está como a un kilómetro del foro en la sección denominada Largo Argentina.
Así que Britania realmente, fíjense, César tenía claro que no era tan importante y sin embargo han controlado el relato, cuando Hispania siempre ha sido mucho más central en la historia de Roma.
Observen que Hispania es el primer territorio continental conquistado por Roma.
Después de la península itálica y de las islas de Cerdeña, de Córcega, de Sicilia, el primer territorio continental es Hispania. En Hispania se dirime la Segunda Guerra Púnica, que es ese pulso en el cual Roma, al imponerse a Aníbal y a Cartago, se transforma en la potencia principal única del Mediterráneo Occidental.
A partir de ahí llegará muchísima riqueza a Italia, a Roma, pero la riqueza no se reparte de forma equitativa, como tantas veces en la historia, sino que se acumula en pocas manos y surgirá una tensión política entre los optimates, un grupo aristocrático que desea mantener esas diferencias sociales tan marcadas, frente a otro grupo, denominado entonces los populares, que defendían un reparto más equitativo de las nuevas riquezas que llegaban a Roma.
Y una de las cuestiones que siempre se quería hacer era la ley de reforma agraria, repartir tierras.
Está Roma dividida políticamente en esos bandos, sigue habiendo guerras y hay una nueva guerra en Celtiberia, nuevamente en Hispania, contra una ciudad que tozudamente se empeña en resistir contra el invasor, casi como la aldea de Asterix y Obélix, que es Numancia.
Cuando se piensa en Numancia, con frecuencia pensamos en el asedio, que fueron 400 días, pero la guerra de Numancia duró 20 años. Numancia derrotó a cuatro ejércitos consulares romanos, incluido uno en el que llevaron elefantes.
Los numantinos se las ingeniaron para acabar con esos cuatro grandes ejércitos, hasta que al final Roma decidió que tenía que llevar al mejor, o sea, se lo tomaron ya en serio y enviaron a Estipión Emiliano, nieto por adopción de Estipión Africano, que es el que conseguirá rendir Numancia.
Pero antes tendrán que hacer otra cosa para rendir Numancia. En esos 20 años de guerra se van a dar cuenta que cuando luchan contra Numancia, luchan también contra el clima.
Yo no sé si ustedes han estado en Soria, pero ¿Cuánto dura el verano en Soria?
Los romanos elegían precisamente las idus de marzo, eran para los romanos muy conocidas antes de lo que pasó con César porque era el día, el 15 de marzo, en el que los cónsules tomaban posesión de su cargo, empezaban a reclutar las tropas y acudían y empezaban o preparaban la campaña que harían militar durante su magistratura.
¿Qué ocurre?
Que si tú empiezas a mediados de marzo con todos estos trámites, para cuando llegas a Soria, estás a final de agosto y ya no hay verano. Si uno va a las ruinas de Numancia, observará que la ciudad aparentemente está construida en una especie de gran desorden, donde no hay calles claras, sino como si las casas estuvieran en una especie de damero entrecruzadas, como las damas en un tablero de ajedrez.
Y uno podría pensar que los numantinos eran tontos.
Los romanos, en cambio, construían sus perfectos cuadriculados campamentos con las tiendas perfectamente distribuidas en cuadrícula, dejando esos grandes pasillos para el Decúmano y el Cardo, las dos grandes calles principales de norte a sur, de este a oeste y todas las otras calles que se cruzaban perfectamente.
Y en esos grandes pasillos de los perfectos cuadriculados campamentos romanos, el viento del Boncayo, gélido, congelaba a los romanos, mientras que en la desordenada Numancia, el viento quedaba cortado fuera de la ciudad, por ese damero aparentemente inconexo de casas que, sin embargo, protegía a sus habitantes.
Y así se podía resistir muy bien el invierno, mientras los romanos fuera se congelaban. Esto hizo que los romanos comprendieran que tenían que cambiar cosas y no sólo enviar a su mejor general, sino que además había que cambiar el calendario.
Se pasaron las elecciones a septiembre, de tal forma que fuera en los idus de enero y a partir del 1 de enero, en las calendas, perdón, en las calendas de enero, a partir del 1 de enero, cuando entraran los magistrados en el poder.
Por eso el Año Nuevo en el mundo occidental empieza el 1 de enero, también en Estados Unidos, y es por Numancia.
Es porque para acabar con Numancia tuvieron que cambiar el calendario.
Fíjense si España va generando o influyendo en Roma, e influyendo en el mundo actual.
Les he explicado esta división que se creará por el desigual reparto de riqueza, entre optimates, esa aristocracia que quiere quedarse con todo el poder y la riqueza, y los populares.
Hubo una guerra civil, Mario, tío de Julio César, encabezaba a los populares, Sila a la aristocracia. Es derrotado Mario, pero un general suyo, el segundo en el mando, Sertorio, se refugia en España y resiste. Los aristócratas romanos enviarán al que entonces era su mejor líder militar, Pompeyo, y lo enviarán para que acabe con Sertorio.
¿Por qué?
No ya porque Sertorio esté planteando una resistencia militar en España, sino porque Sertorio va más allá. Sertorio decide constituir un estado dentro del estado romano, un estado alternativo e incluso, como anticipaba antes Antonio Pérez Henares, crea un nuevo senado romano.
¿Dónde?
En Hispania, concretamente en Osca, en los Pirineos, porque era una zona que podía proteger bien.
Y allí, además, integra a ciudadanos romanos con ciudadanos celtíberos, anticipando lo que va a ir siendo luego la integración en el senado romano de poblaciones y de representantes de las provincias romanas. Esto, no sé por qué los romanos son así, eran gente peculiar, eso de que dentro de tu estado se creara otro estado lo vivían mal y entonces le mandaron a Pompeyo tantas legiones como necesitó para finalmente acabar con Sertorio.
Luego llegamos al personaje más paradigmático de la historia de Roma, que no es otro sin duda alguna que Julio César.
Y Julio César pasará hasta en cuatro ocasiones por Hispania. Y además no son visitas breves, sino estancias muy importantes.
Primero como cuestor en el año 69, cuando es elegido con la edad mínima para entrar en el senado de Roma, había una edad mínima que eran 30 años. Se consideraba que se tenía que tener una experiencia mínima vital para ser senador de Roma.
Esto es algo que pervive en algunas instituciones en los Estados Unidos, por ejemplo no se puede ser juez con una edad inferior a 30 años por este mismo planteamiento. En el 69 es elegido senador y será cuestor en Hispania y aprenderá mucho de Hispania. Luego volverá como propretor y aquí tendrá su primera gran campaña militar, porque encontrará que la provincia de la Bética está siendo atacada sistemáticamente por los lusitanos. César hará lo que hará siempre en su vida.
Primero proponer un pacto, pactar con quien quiere.
Parte de los lusitanos aceptan comerciar con Roma, aceptan unas tierras y aceptan deponer las armas, pero otra parte de los lusitanos se niegan y siguen luchando.
Así que César tendrá su primera gran campaña militar, arrinconará a los lusitanos en la costa de lo que es la actual Portugal y los lusitanos huyendo irán a lo que es hoy día la península, pero en aquella época era una isla de Periche que está a unos 45 kilómetros al norte de la actual Lisboa.
Intentó hacer un desembarco con balsas, con las legiones, pero es muy difícil desembarcar cuando tienes el enemigo esperándote. Así que se dará cuenta por primera vez César de la importancia de la flota, de la importancia del control del mar.
Mandará a su amigo Balbo, hispano, que coja la flota de Gades, que circunnavegue la península y llegue hasta la isla de Periche para derrotar a los lusitanos. Todo esto le vendrá muy bien a César para luego las expediciones más allá del mar en esa Britania que luego se empeñó en contarnos Roma.
Nuevamente fíjense qué importante Hispania para César, pero es que César volverá dos veces más.
Durante la guerra civil contra Pompeyo, en una primera parte de la guerra civil se librará una gran batalla contra las tropas pompeyanas que no contra Pompeyo, que se ha ido hacia oriente, en Ilerda, en español Lérida y en otros idiomas de otras formas diferentes. Y en Ilerda conseguirá una gran victoria, nuevamente en territorio hispano.
Pero es que la gran batalla final, la que decide la victoria de César sobre el resto de tropas pompeyanas, cuando ya Pompeyo está fallecido desde el 48 a .C., tiene lugar en el 45 a .C. nuevamente en Hispania, en Munda.
Que aquí tengo un problema para cuando llegue a esto en la quinta novela.
Y es que distintas ciudades de Andalucía, digamos que pugnan por ser el enclave de la batalla de Munda, que si Osuna, que si Ronda, en fin.
Yo lo que creo que haré es, aprendiendo bien de Cervantes, creo que cuando llegue a ese episodio pondré en algún lugar de Andalucía, de cuyo nombre no puedo acordarme, tuvo lugar la batalla de Munda.
Y es que así puedo ir a un pueblo o puedo ir a otro, comprendan. Entonces, ya tuve problemas cuando situé la muerte. Claro, cuando haces un ensayo tú puedes decir tal personaje falleció o bien aquí o bien allá. Pero cuando haces una novela es de tomar una decisión y contar el relato de una única forma.
Y ya tuve problemas con la ubicación de la muerte de Amílcar, del padre de Aníbal, porque hay distintas poblaciones que se disputan el lugar donde falleció el padre de Aníbal.
Pero después de César es cuando, entrando en el imperio, vamos a tener grandísimos representantes hispanos que van a tomar enormes decisiones para el desarrollo de Roma.
Y son hispanos los que toman estas decisiones.
Sin duda alguna el que llama más la atención es Trajano. Pero les recuerdo que cuando Nerva, tras la muerte de Domiciano, tras el asesinato o ejecución de Domiciano. Domiciano para que se hagan una idea era tan malo como Cómodo, como Joaquín Phoenix en ‘Gladiator I’.
La única maldad que realmente Cómodo no hizo, que se empeñan en poner en la película, en el relato anglosajón que nos cuentan, es matar a su padre.
Pero supongo que los guionistas pensaron que si Joaquín Phoenix mataba a Richard Harris al principio pues ya quedaba claro que era muy malo.
Pero eso no lo hizo. Este fin de semana iré a ver ‘Gladiator II’. Veremos cómo está.
La cuestión está en que, a la muerte de Domiciano, el senador Nerva fue muy inteligente.
La anterior transición de dinastía, de la dinastía Julio-Claudia a la Flavia, fue con una guerra civil.
Y el senador Nerva, que solo estuvo año y medio en el poder, se conocía como personaje él mismo de transición, sabía que tenía que elegir a alguien respetado por el ejército pero con capacidad de más de negociar y controlar el Senado.
¿Y saben en quién pensó?
En dos hispanos.
En Nigrino, senador originario de Lauro, Liria, en la provincia de Valencia, y Trajano.
Se decidió finalmente por Trajano porque el padre de Trajano había sido muy inteligente. Y en el Senado romano, en la época de Nerva, había ya una especie de lobby hispano, de senadores de origen hispano, que obviamente podían estar a favor o de Nigrino o de Trajano.
Pero el padre de Trajano había casado a Trajano, homosexual de toda la vida, pero hicieron un matrimonio político con Plotina, de origen galo.
Y también había senadores de la Galia. Entonces Nerva sabía que Trajano iba a concitar más apoyos en el Senado que Nigrino. Trajano es elegido.
¿Qué hace Trajano nada más llegar al poder? Llama a Nigrino.
Y, esencialmente, para evitar una guerra civil, le dice ¿Qué quieres?
Y Nigrino le dice, hombre, tengo un hijo, ya soy mayor, pero si mi hijo pudiera hacer una carrera así política, bien. Trajano, no te preocupes, ya no hay guerra civil. Y Trajano es quien lleva. A veces se lee en los libros de historia, mal redactado. Roma llega a su máxima extensión en época de Trajano incorrecto.
Roma llega a su máxima extensión porque Trajano la gobernaba.
Y Trajano lleva a efecto los planes de aquel César asesinado que no pudo llevar a cabo la conquista de Galacia y la conquista de Partia.
Voy a ir terminando.
¿Habrá más emperadores hispanos?
Ah, bueno, un detallito.
Trajano tenía una preocupación con el agua.
Había crecidas en el Tíber. Trajano se preocupó de hacer varias obras hidráulicas e incluso un puerto nuevo también, porque a veces había avenidas desde el mar en el Tíber, para controlar estas avenidas de agua.
De hecho, si van a Roma, verán que el aeropuerto de Roma se llama Fiumicino, que quiere decir río o canal pequeño, porque el puerto de Trajano estaba conectado con el Tíber por un Fiumicino y de ahí viene el nombre del aeropuerto de Roma. Pero bueno, Trajano se preocupaba de las avenidas de agua porque obviamente era idiota.
Luego tenemos otro emperador, Adriano, hispano, y finalmente Marco Aurelio, nacido en Italia, es de origen de familia hispana. Y finalmente tenemos Teodosio, que toma la pequeñita decisión de cambiar la religión y decidir que la religión oficial de Roma va a ser el cristianismo. Nos parezca bien, mal, regular.
Lo que intento ilustrar es que, para bien o para mal, son hispanos los que han formado o han tomado las grandes decisiones de Roma, las grandes decisiones de ese imperio occidental del cual venimos.
Y en este momento me van a permitir que haga un exordio porque yo estoy revisando esta conferencia a las 18:40 del 29 de octubre.
Y me interrumpe mi pareja, y su hermana dice que subamos arriba y subimos a la terraza. Estamos a unos 50 metros del barranco del Pollo y se está desbordando y no ha llovido en Paiporta y nadie ha avisado.
Como está saliendo el agua y yo tengo el coche aparcado fuera, al lado de la estación de metro, pues tomo una decisión que probablemente mucha gente tomó, que es coger el mando del garaje de mi pareja, mis llaves del coche y vamos a salir a cambiar el coche de sitio.
Así que bajamos las seis plantas, pero cuando ya bajamos hay toda una lámina de agua de aproximadamente un palmo que cubre toda la plaza. Y, hombre, eso es raro en tan poco tiempo.
Luego, cuando dudamos, nos viene bien que el entorno nos inclina hacia un lado o hacia otro. Y había varios vecinos abajo que convinieron que no parecía una buena idea que saliéramos a cambiar el coche de sitio.
Así que, entre nuestra propia intuición, los consejos de los vecinos, pues tomamos la idea de la decisión de no cambiar el coche de sitio.
Evidentemente, mi coche lo encontré cuatro días después a un kilómetro de distancia donde lo había aparcado, pero eso es lo de menos. Lo impresionante es que en trece minutos había un torrente brutal de dos metros de agua sin control, arrastrando ramas, árboles, coches, todo.
Se llevó por delante una nave industrial que estaba enfrente de nuestro edificio. En el edificio donde estábamos nosotros, gracias a Dios, pues el que lo construyó era el padre de mi pareja. Se ve que para sus hijas decidió hacer el edificio bien hecho. Pero se llevó no la puerta del portal, la puerta del portal, todo el muro de la fachada, la pared con el local de al lado. Todo el local de al lado, por cierto, una librería, la Moiseranga. Yo tuve miedo por la estructura del edificio. Seis horas sin parar, de torrentera, vimos a gente desaparecer en el agua.
Nos acostamos sin luz ni agua, pensando que, lógicamente, al amanecer estaría la Guardia Civil, estarían los bomberos, el ejército.
Pero al amanecer no había nadie. Había el cadáver en mitad de la plaza de una joven china a la que yo recuerdo haberle comprado en su bar, en la plaza, alguna vez alguna botella de agua, cuando se me olvidaba comprar agua mineral, con la que algunas sonrisas he intercambiado porque la mujer no hablaba mucho español, muerta.
Y al lado su madre, velando al cadáver.
Pero no había policía ni ejército. No vino nadie en todo un día.
Los coches estaban volcados, todo lleno de barro, silencio, miedo. Cae la noche, no viene nadie. Hay saqueos. No sé si han visto la película La purga. Es lo mismo, es lo mismo.
Pero el segundo amanecer vendrán. Amanece. No viene nadie, no hay nadie.
Solo han retirado el cadáver un poquito más adentro, en un bajo, que han podido vaciar los vecinos. ¿Cómo puede ser que en 48 horas no venga nadie?
¿Alguien me lo puede explicar? ¿En España? ¿Siglo XXI?
Como conozco mucha gente, hice algunas llamadas, conozco mucha gente, he dado muchas conferencias para el ejército. No tenía luz, tenía que calcular las reservas de la batería del teléfono móvil. Solo podía recargarlo con el ordenador que utilizo para escribir la novela. Así que hay que pensarse bien las llamadas. Así que hice una llamada al ejército.
No puedo decir lo que me dijeron. Solo que cuando colgué, le dije a mi pareja, hemos de salir de aquí, por nuestros medios.
Al tercer amanecer, en el que no había nadie, en el que empezaron a llegar, cuidado, nadie institucional, voluntarios.
Cogí, pues lo que coge un escritor cuando se va como en mitad de una zona devastada, el ordenador donde escribo la novela, mis notas de la tercera novela de César, mi pareja lo mismo que también escribe, su ordenador, un poco de ropa, y arrastramos aquella maleta kilómetros y kilómetros por un espectáculo de devastación como no he visto en la vida, como no creo que la gente se imagina, viendo gente que como había una manguera habían hecho cola con cubos de agua para coger agua, cadáveres que todavía no habían podido retirar, coches volcados, todos los edificios todos destrozados, hasta llegar andando a Valencia, donde tengo un piso.
No se pueden imaginar lo que está pasando esa gente.
No pueden concebir el nivel y la sensación que tiene la gente en todas esas poblaciones, Baiporta, Algemesí, Catarroja, Alfafar, porque no se está llevando la ayuda institucional que hace falta.
Gracias a Dios el pueblo es siempre diferente, pero el pueblo con palas no puede.
Ya hay casos de enfermedades infecciosas que se están atendiendo en La fe, porque no se están limpiando las calles con la velocidad necesaria.
Por favor, en la pequeña o gran influencia que cada uno de ustedes puedan tener, luchen porque esto no sea así.
Ha sido muy cruel no avisar, pero es aún más cruel no ayudar con la energía que hace falta.
Yo soy un privilegiado, yo tengo medios para solventar mis problemas, pero hay mucha gente que vivía en plantas bajas, mucha gente mayor, que no puede rellenar, que no sabe a lo mejor ni cómo rellenar la documentación que hay que rellenar.
¿Cuánto tiempo tiene que esperar esa gente las ayudas? ¿Cómo se puede ser, por favor, desde las instituciones, tan miserable? ¿Cómo se puede ser tan miserable?
No tienen idea qué está pasando la gente. En el siglo I a .C. los políticos se mataban entre ellos. Los gracos que querían, los nietos de Estipión el Africano, querían promover la ley de reforma agraria, y con esto termino, fueron asesinados a mazazos por los opositores, que no querían la ley de reforma agraria, y arrojaron sus cadáveres al río. Saturnino, otro tribuno de la plebe que quería esa ley de reforma agraria, se refugió en el edificio del Senado, y Mario lo protegió con soldados, pero ascendieron asesinos contratados por los aristócratas, reventaron el tejado, y con las tejas del tejado lapidaron a Saturnino en el interior del edificio del Senado. A César ya saben cómo lo mataron también. Curiosamente lo mataron todos aquellos senadores a los que había derrotado en la guerra civil y les perdonó la vida.
Miren, en el siglo I a .C. los políticos se apuñalaban entre ellos, y ahora voy a hacer una generalización que es injusta, con políticos que yo sé que son honestos y que intentan hacer las cosas bien, pero la sensación que hay en todas las poblaciones de las que yo vengo es que los políticos del siglo XXI apuñalan al pueblo.
Esa es la sensación que hay. Antonio Machado decía, «Españolito que vienes al mundo, te guarde Dios. Una de las dos España a de helarte el corazón». Yo no sé si no habría que modificar eso, porque a veces la sensación que hay es que las dos España nos están helando el corazón.»
Gracias Santiago Posteguillo por tu VALENTÍA Y RELATO.
Intervención completa de Santiago Posteguillo en el Senado


1 comentario
Genial como siempre.