Beturián.
Erase una vez una pequeña ciudad altoaragonesa donde un buen día del siglo XIX llegó el ferrocarril trayendo prosperidad, modernidad, a un territorio y a unas gentes que vivían a uña de caballo y marca de rueda, así desde los ignotos tiempos celtibéricos, desde la Antiqua Hispania Romanorum.
Un mal día, a finales del siglo XX, el tren se fue para no volver, Barbastro perdió el tren como medio de transporte justo cuando se industrializaba, se activaba el polígono Valle del Cinca y había más mercancías y viajeros que nunca a su disposición. Sorpresas te da la vida Pedro Navajas. Pero ésto es otra historia que algún día será contada por quien sepa contarla en el momento oportuno. Hoy no toca. De aquellos tiempos de máquinas de vapor y carbón, maletas de madera, quintales de grano, gritos en el andén, esperanzas, tristes despedidas, nada ha permanecido. La incuria y soez insensibilidad de corporaciones pasadas, cual Atila, ha dejado huerfana a la ciudad del más leve recuerdo de una época donde el ferrocarril fue la puerta de entrada y salida desde la historia local a la nacional y viceversa. ¿ Dónde quedó la famosa pérgola? ¿Qué se hizo del proyecto de rehabilitación del edificio de la estación? ¿Conservar alguna de las locomotoras quizás ?. Lo dicho. Atila revisitado. Unicamente pueden verse hoy los railes del recorrido que enlazó Barbastro con la estación de Selgua. Es posible que, antaño, a alguien se le hubiera ocurrido dinamitarlos o disolverlos con ácido sulfúrico, pero no debieron encontrar entonces ninguna empresa «adecuada» para llevar a cabo ese menester. Dinero que nos ahorramos todos.
Han pasado ya unos cuantos años desde el óbito ferrocarrilero. En otras partes de España, de Aragón, también quedaron sin uso trayectos de viejas y carcomidas traviesas, railes enmohecidos. Se implementó un plan de aprovechamiento de esos antiguos caminos del tren a los que ahora se pasaría a llamar «vías verdes ferroviarias«. En las provincias de Zaragoza y Teruel existen varias, así como en el resto de España. La Barbastro-Selgua, de llevarse a la práctica, sería la primera de la provincia de Huesca. La idea es buena, muy buena. No solo desde el punto de vista del aprovechamiento turístico de la infraestructura, aquí que tanto se incide en la importancia del turismo para Barbastro y el Somontano (otro día hablaremos, tela, de la industria ), sino que, en el tramo que transcurre desde nuestro casco urbano hasta el polígono industrial, como vía muy viva susceptible de ser utilizada para desplazamientos en bicicleta – algo muy usual en otros países europeos – por motivos laborales, a pie en modo ocio, a caballo etc… Durante todo el año, todos los días incluido el crudo invierno, hay un flujo de trabajadores casi en su totalidad emigrantes que se desplazan en bicicleta al polígono o a otras propiedades para trabajar. Lo hacen, muchas veces, cuando el sol ni siquiera ha hecho acto de presencia. La visibilidad es mala y, con niebla baja, casi inexistente. El riesgo de llevarse por delante a cualquiera de estos obligados ciclistas, muy alto. Segura y desgraciadamente hará falta un accidente mortal o de lesiones irreversibles para reivindicar otra vez la via verde. Lo paradójico de este asunto es que todo el mundo está de acuerdo en su bondad y utilidad pero pasan los años y no hay resultados. Lo que hay son muchas preguntas sin respuesta.
Por ejemplo: ¿se han hecho gestiones con la propiedad de la vía, supongo que ADIF, organismo nacional ferroviario, para su puesta en marcha? ¿qué respuesta ha habido, en que momento estamos, porqué sí o porqué no, plazos, fechas,..? Donde ya consiguieron la vía verde ¿qué procedimiento siguieron, qué formula utilizaron?. Al haber implicados tres ayuntamientos, Barbastro, Castejón del Puente y Monzón, si estos dos últimos tienen problemas ¿puede Barbastro rehabilitar el tramo de su término municipal y adelantar ya una parte del recorrido?. La Diputación Provincial de Huesca, aprovechando que su presidente es al mismo tiempo alcalde de Barbastro y que da cobertura a los tres ayuntamientos antes citados ¿no debería implicarse para sacar adelante este proyecto de gran valor para toda la zona oriental de la provincia?
Hacen falta respuestas sinceras, claras, transparentes, rigurosas, lejos de la demagogia y el populismo. El tema no sale. Está bien reivindicar, salir en la foto, pero en nuestro consistorio deben tener en cuenta que no solo es el reivindicador ( uno de éllos ) sino también el reivindicado. Tomen nota para que sepamos, exactamente, qué está pasando. Ya conocen el dicho: obras son amores……

