NdP.
Compartimos con Rachid una cerveza de trigo en la mañana del domingo de los Mercados del Mundo de Pirineos Sur. La conversación con este reflexivo, elocuente y metafórico magrebí no tiene desperdicio: «Por esta chapa los coleccionistas pagan en internet cinco euros, por las dos etiquetas más la chapa, ocho». El año que viene, este marroquí de Marrakesch cumplirá una década al frente de una de las señas de identidad del festival, un espacio de gastronomía y artesanía multicultural muy valorado por el público fiel y por el ocasional. La comida libanesa, francesa, mexicana, senegalesa o aragonesa convive con tejidos, joyería, cristalería, instrumentos musicales o calzado creativo del país, de Thailandia o de la India.
«Esto no es una cuestión de tamaño; me ofrecieron ampliarlo y lo descarté. Con 36 puestos ofrecemos calidad y buen servicio. Con 100 no lo sé si lo conseguiríamos». En la jornada de ayer un millar de espectadores se acercó a Lanuza. En el mercado es difícil calcular, pero probablemente pasarían cerca de tres mil a lo largo del día. El Mercado no se maneja mal con la crisis. «Hemos terminado convenciendo a todo el mundo. Hemos vencido las reticencias y nos hemos ganado al cabo de los años al pueblo y al valle, que lo considera ya su terraza de verano», asegura Rachid, que tiene clara su pauta de trabajo: «lo que se vende en el mercado está casi todo comprado aquí: la carne, la verdura, el pan… todo. Aquí o en Sabiñánigo», dice orgulloso.
Residente en Zaragoza y casado con una española, Rachid agradece el papel que juega el Ayuntamiento de Sallent de Gállego para que todo salga adelante. «Nos dan un servicio de urgencia 24 horas. Yo llamo al electricista o al fontanero a las 03.00 de la mañana y vienen. Y fíjate la limpieza que hay en la mañana del domingo». Para él esta es una de las claves de la generalizada buena imagen del espacio. «El primer objetivo es económico claro, pero esto es también un espacio de convivencia y de respeto, yo exijo la sonrisa a quien trabaja conmigo, además de la calidad».
De un año para otro hay pequeños cambios y los Mercados del Mundo se renuevan poco a poco «buscando mejorar». Este año entre los comerciantes de ropa una familia renunció al puesto por un revés hipotecario que los dejó maltrechos. «Cada comerciante o artesano del mercado ha puesto 15 euros para poderles facilitar el alojamiento y al final ha venido ella y está entre nosotros. Es maravilloso», asegura Rachid, que no quiere entrar en balances y valoraciones de momento. «Creo sinceramente que este año hemos dado otro paso adelante en calidad y buen servicio. Las cifras no creo que sean muy diferentes a las del año pasado, pero los balances hay que hacerlos al final».


