
Ronda Somontano.- ¿Por qué es tan importante para el bienestar de la vida cotidiana recuperar la motricidad natural?
Ejercicio y Bienestar.- Si se observa con atención el comportamiento de un bebé recién nacido, una vez lavado, alimentado y bien dormido, puede comprobarse que su respiración diafragmática es amplia y profunda, armónica y completa. Toda una delicia sensitiva para quien observe con atención. Para el bebé es algo natural, algo de lo que no tiene conciencia. Viene ya así, con esa competencia, del seno materno.
Sin embargo, asombra comprobar las grandes dificultades que tienen muchas personas adultas para recuperar algo que ya tenían, su respiración diafragmática, de lo que aún disponen, puesto que su memoria sensitiva está incólume, pero se niegan a reconocerlo afirmando una y otra vez que no pueden o no saben hacerlo, cuando no tienen que aprender nada, tan solo dejar pasar los arquetipos mentales contaminantes y dejarse mecer por el fluir de su respiración.
R.S.- ¿A qué se debe esa obstinación de las personas a negarse las facultades motrices que tienen desde el nacimiento?

EyB.- La sociedad, con la familia y la escuela a la cabeza, transmiten un sistema normativo que niega el poder de las personas para expresarse motrizmente con libertad y gozo. Se les ha convencido de que hay que aprender a caminar, a saltar, a correr, a respirar o a sentarse de un modo determinado y concreto, como si las personas constituyeran un producto industrial que hay que producir de determinada manera.
R.S.- ¿Qué datos e indicadores se tienen para sostener esta afirmación?
EyB.- Ya desde el primer día del nacimiento puede observarse como cualquier bebé se estira libremente en su cuna, abre sus articulaciones, gira sobre sí mismo y se coloca en postura fetal. Todos los bebés normales del mundo lo hacen desde el primer día. ¿Por qué las personas adultas no lo hacen diariamente cuando pueden ayudarse con la luz de su conciencia y la fuerza de su voluntad?
R.S.- ¿Cómo puede recuperarse este poder olvidado?
EyB.- Tan solo explorando libremente en su propia motricidad, buscando entre músculos, tendones, ligamentos y huesos la fluidez motriz que permite vivir cada día mejor de manera eficaz y sencilla.
R.S.- ¿Puede describirse un modo sencillo y práctico de lograrlo?

EyB.- Por ejemplo, estirarse desde la postura cuadrúpeda como hace un gato, tal y como hacen los bebés, es un excelente ejercicio sostenible, accesible, barato y eficaz.
R.S.-¿Por qué no se utiliza masivamente, muy especialmente por aquellas personas aquejadas de pertinaces y molestos dolores de espalda?
EyB.- Ni en casa, ni en los gimnasios, ni en las clases de educación física se practica la acción motriz de gatear cuando supone un maravilloso y reparador descanso para la espalda. Así mismo, desde la postura cuadrúpeda se pueden llevar a cabo estiramientos de las cadenas musculares que generan mucho beneficio, pues compensan y reparan la compresión articular diaria con que la fuerza gravitatoria de la tierra somete a todos los humanes cuando están sentados o de pie.
R.S.- ¿Es suficiente con gatear?
EyB.- Para empezar si, porque muchas personas adultas, no necesariamente ancianas, tienen muchas dificultades para bajar al suelo, pues el mero hecho de bajar y posteriormente subir desde el suelo, ya supone una excelente ejercitación para empezar a recuperar la motricidad natural.
Una vez en el suelo, protegido por una alfombra o una manta, puede empezar a desplazar lentamente cualquier parte del cuerpo para desanudarse, rascarse la espalda o realizar cualquier acción que genere bienestar y descanso. Confiar en la vida y centrarse en la propia respiración es la única condición para recuperar poco a poco los maravillosos dones de la motricidad natural.

