La excepcional master class impartida por Javier Arnas el pasado fin de semana en Barbastro, y organizada por Cre@ctiva teatro sirvió para adentrarnos un poco más en el maravilloso mundo lunático del teatro y para crecer no sólo en escena, sino también como personas porque el escenario y la vida no dejan de ser dos caras poliédricas de un mismo prisma.
Fin de semana mágico donde se unieron la alquimia del teatro y de los sueños. Javier es un gran maestro, capaz de trasmitir sus conocimientos de forma clara, arrojando luz sobre la manera de estar en escena y de entender la vida porque el teatro es un acto imitativo, traducido o no, o la vida no deja de ser un acto teatral más.
En poco tiempo hemos aprendido de la mano del maestro que actor o actriz es aquel capaz de crear magia en el escenario, aquel que consigue trasmitir emociones ficticiamente reales y con ello traspasar, conectar con el espectador, de corazón a corazón, experimentando en nuestras propias carnes cómo es posible a través del cuerpo y un estudio del texto llegar a crear personajes con gran profundidad humana en escena. Javier a través de la honestidad del cuerpo nos ha llevado de la mano para que pudiéramos experimentar, respirar, sentir y tocar a los personajes.
El método de Javier, grande de la escena y de la dirección de actores, consigue resultados que ciertamente asombran, sobre todo en el momento de pasar por el proceso personal e intransferible de dejarte guiar por sus palabras, pero también al sentir la emoción que emana de las acciones del propio cuerpo y los cuerpos de los compañeros. Además, el maestro nos ha guiado en la tarea de buscar apoyos dentro de la escena, en el compañero cómplice que participa de la acción, en la escenografía, que no decorado, ya que todos los elementos de la escena tienen su significado y juegan un papel y en la calidad del movimiento, la respiración y el ritmo que nos llevan a realizar la acción que sustenta el texto, la palabra, y todo eso se produce ante nuestros ojos, como si de un encantamiento realizado por el gran mago Javier Arnas, se tratara.
Este ha sido uno de los grandes y poco frecuentes cursos en los que no es necesario tomar apuntes, porque el aprendizaje es vital, y te lo llevas impregnado para la próxima vez que volvamos a escena o al escenario de la vida.
Me quedo con las puertas que se abren, con un proceso que se inicia, con la ilusión de seguir aprendiendo en el próximo curso y con la suerte de haberme encontrado con este gran mago, actor, maestro-guía y amigo, Javier Arnas, en el camino.

