Agustín Lleida es un pionero y un visionario de la hostelería montisonense. Procedente de la saga de hosteleros grausinos Lleida, recaló en Monzón a finales de los años 70 y se hizo cargo del mítico bar restaurante Acapulco, transformándolo y convirtiéndolo en un establecimiento indispensable para la juventud de la época y donde ya comenzó a innovar con sus bocadillos, tapas y las primeras pizzas que se sirvieron en la capital del Cinca Medio. También fue el primero en vender barras de pan en su local y ya en este siglo abrió el restaurante pastelería Canela ofreciendo un también pionero servicio de catering.
Su mente inquieta le ha llevado ahora a seguir dinamizando el sector hostelero local. Consciente del rico pasado templario que atesora Monzón, con su castillo como emblema, Agustín Lleida ha querido contribuir a la cultura y al turismo de la ciudad maridando historia, patrimonio y gastronomía. Primero fue su dulce ‘Templario de Monzón’, un hojaldre con leche dulce. Y esta semana presentaba ante los medios de comunicación el ‘Menú Templario’ que se podrá degustar en el Restaurante Canela previo encargo.
El menú recrea los platos que pudieron comer en la Edad Media los caballeros templarios que habitaron el castillo de Monzón. Se trata de un menú con ingredientes propios en la época pero con una elaboración sofisticada, propia de la nueva cocina de nuestros días.
Como entrante se ofrece una crema tibia de nabos, crema de leche y puerros; le seguirá como primer plato una ensalada de calabaza y berenjena asada, espinacas, sésamo, pipas, nueces y piñones a la antigua vinagreta de mostaza que le da un toque picante. Como pescado presenta un ingenioso turrón de almendras con bacalao, dejando el sello de su pastelería y ofreciendo un agradable contraste de sabores dulce y salado; en las carnes se nos presenta unas deliciosos muslitos de codorniz, boletus edulis y foie que nos llevan a imaginar la caza y recolección de estos productos en los bosques del Cinca medieval.
Como postre no podía faltar su citada creación, el Templario de Monzón acompañado de un chupito de vino rancio.
El menú, en el que se incluye agua mineral y vino cosechero de Bespén, se ofrece a 20 euros (iva incluido).
«El menú templario, especialmente confeccionado a base platos tradicionales, elaborados con productos de la zona, conjuga valiosas recetas, propias de la época, con una visión contemporánea y original de las mismas. Se trata de un rico recorrido gastronómico-cultural que aporta algo nuevo al visitante», explicaba Lleida.
A la mesa donde se sirvieron estas delicias templarias se sentó el historiador y escritor José Antonio Adell, autor de ‘El último templario de Aragón’, que valoró «el aspecto cultural, gastronómico y patrimonial» de esta iniciativa pionera en Aragón y que sólo tiene otros referentes en la península en Jerez de los Caballeros y Astorga.
Adell también compartió mesa con Juanfer Briones, autor de la adaptación al cómic de su novel, quien recomendó este menú para todas las épocas del año. «Es un menú que nos retrotrae a épocas lejanas y cercanas, lejanas en el tiempo pero próximas por la cercanía del castillo y que merece la pena recorrer».
Por su parte, el concejal de Turismo, Jesús Guerrero, alabó la iniciativa que los hosteleros de Monzón están haciendo para poner en valor el patrimonio local y en especial la marca templarios.




