Siempre suelo decir que en un mundo tan impersonal como el actual donde todo es la inmediatez, las redes sociales y, en no pocas ocasiones, la falta de contacto físico, es cuando las relaciones personales toman valor. Las redes personales y la convivencia humana son el mejor antídoto frente al egoísmo, el individualismo y los crecientes problemas de salud mental de nuestra ciudadanía. Un mayor número de relaciones personales son el mejor instrumento para la felicidad.
Cuando llegas nuevo a un sitio buscas tus redes, gente que puedes llegar a conocer. Ser de BARBASTRO imprime carácter y no hemos sido pocos los que cuando nos movemos por el mundo buscamos la seguridad de lo cotidiano.
En 2001 cuando llegué a Madrid con lo puesto a estudiar no conocía a nadie. Mi abuela me habló de un tal José Antonio Escudero, barbastrense ilustre y eminencia inapelable en el mundo del derecho. Con la timidez de un niño le llamé y le bastó decirle que era de Barbastro para que desde entonces se convirtiese en mi confesor y padrino perenne. A esas comidas recurrentes se unieron otros ilustres como el cantante Antonio Latorre y referente de derecho internacional Manolo Ollé con quien nos une un cariño especial.
Pronto se unieron otros ilustres como Encarna Samitier, Directora de 20 Minutos, el ex Ministro Luis Cosculluela, el Secretario General del BBVA, Domingo Armengol, la escritora Inés Plana, la magistrada Verónica Ollé o el periodista barbastrense de adopción, Manolo Garrido.
A partir del año 2019 el grupo empezó a crecer considerablemente, pasando de la docena inicial, a los más de 20 en 2020, a la casi treintena antes de la pandemia o los cerca de 60 del pasado año. Este año se rompen las estadísticas y nos reunimos cerca de 90.


