Aprovechando que este domingo ha sido el día de la madre, me gustaría dedicar este artículo a todas las madres y valorar la presencia de la mujer en el mundo del vino, que por tradición, ha sido relegada durante mucho tiempo al género masculino.
Es bien sabido que las mujeres cuentan con una mayor sensibilidad sensorial que los hombres. Este hecho se puede atribuir a que durante la gestación la madre debe estar alerta frente a todos los elementos externos, para que no afecten al bebe que
lleva dentro. De este modo se agudizan la vista, el oído, el tacto y por supuesto el gusto y el olfato. Así que la propia Madre Naturaleza dotó a la mujer de más y mejores elementos de análisis.
Mediante el órgano sensorial olfativo, una mujer alcanza a descubrir si un alimento puede ser perjudicial sólo con su aroma y así analizar a qué corresponde cada sensación que genera. Esta capacidad es sorprendente, pudiendo detectar una gran cantidad de aromas con rapidez e incluso, decir con facilidad el nombre del olor que identifica.
Si trasladamos estas cualidades al mundo enológico, convierten a la mujer en una persona idónea para definir las características específicas de un vino. Siendo prescriptora tanto si participa en su elaboración en bodega o comercialización para potenciar la venta del mismo, como si es consumidora del producto final.
La mujer actual posee una gran capacidad y está más dispuesta a indagar, a buscar nuevas experiencias, a dejarse sorprender, a buscar la mejor calidad-precio, a maridar, a arriesgarse, siempre siendo favorable a dejarse asesorar. De hecho, según un estudio realizado por Datavin para el OEMV desmitifica la creencia generalizada de que los vinos blancos o rosados son los más consumidos por las mujeres, mostrando que seis de cada diez se decantan por el vino tinto.
La figura del Sumiller en el sector de la hostelería, se ha adaptado y ya no resulta extraño encontrarnos a una mujer que nos acompañe y nos aconseje de forma excepcional y profesional a la hora de elegir el mejor vino para cada ocasión.
Existen asociaciones creadas para fomentar y apoyar la participación de la mujer en el mundo del vino, siendo una de las
más reconocidas AMAVI (Asociación de Mujeres Amigas del Vino), o Premios de reconocido prestigio como el Concurso Nacional “Premios Vino y Mujer” quienes otorgan a las ganadoras el Gran Diamante, el Diamante o el Rubí, donde tanto la directora como los jueces son mujeres.
En conclusión, podemos afirmar que el sector vinícola se ha visto altamente beneficiado en todos los sentidos, por la presencia de la mujer.
Quien sabe degustar no bebe jamás el vino, sino que degusta secretos. Salvador Dalí.


